sábado, 23 de julio de 2011

LA COMPAÑÍA DE JESÚS CONTRA LA IGLESIA Y EL ESTADO


El siglo XVII resulta en la historia de Europa y América, y más particularmente en la historia de España y su imperio, de una importancia característica. En ese siglo se enfrentan con decisiones dramáticas, el mundo barroco de la Contra-Reforma y el naciente mundo de las potencias capitalistas protestantes, ambos más o menos semitizados. Este gigantesco enfrentamiento tiene en el marco americano alternativas de consecuencias fundamentales para la historia ulterior de las colonias españolas y de los países que en ellas se forjaron. La Compañía de Jesús, con sus recursos de organización religiosa, militar, empresaria, mercantilista (de mentalidad judeo-cristiana) se instala en la coyuntura que une y separa esos dos mundos contrapuestos. En América hispana su presencia indica un rumbo de los acontecimientos, prepara consecuencias imprevistas y complejas, sugiere orientaciones no siempre propuestas claramente en la historia propagandística de la Orden, y no siempre indagada con nitidez por vastos sectores eruditos, sobre todo en nuestro medio argentino. El propósito de los autores y compiladores de este volumen es precisamente suscitar una investigación más alertada, una reinterpretación más coherente de viejos y enigmáticos papeles, una revaloración más profunda de figuras controvertidas. Los documentos publicados, por las circunstancias en que se forjaron, por los conflictos que traducen y por los trasfondos espirituales que develan, resultan altamente significativos.


INSTITUTO
CARDENAL CISNEROS
Colección
Homo Conditor

















miércoles, 20 de julio de 2011

Carta del General Perón al Mayor Alberte, delegado personal en la Argentina

Madrid, 25 de agosto de 1967.

Señor My. D. Bernardo Alberte

Buenos Aires

Mí querido amigo:

Le adjunto una carta informe del doctor Don Carlos A. Disandro que, por su importancia no he querido retener aquí, dado que a Usted le será de mucha más utilidad. Se refiere al asunto, al que ya le sentimos mal olor cuando conversamos aquí: la Comisión para la Populorum Progressio en la que no nos gustaron ni los hombres ni el rumbo. Yo ya le tenía un poco de desconfianza pero ahora tengo la sensación exacta de que se trata de una maniobra más, peligrosa e insidiosa, que lleva designios ocultos y que nosotros debemos neutralizar.

En la carta que le escribo junto con esta al Dr. Disandro, le pido que hable con Usted para ponerse de acuerdo en la tarea que debe hacerse para neutralizar tales acciones. Él tiene una misión que hace tiempo le di para esclarecer en los ambientes universitarios y profesionales algunas cuestiones peligrosas que la gente suele pasar sobre ellas desaprensivamente, tal como puede suceder en este asunto concreto a que me refiero en este momento: Comisión Populorum Progressio. Si Usted percibe la gente que trabaja en eso encontrará algunos ingenuos pero también encontrará naipes marcados.

De cualquier manera Ustedes verán allí: la ayuda del Dr. Disandro puede ser valiosa porque él hace mucho ya que anda detrás de esta alimaña y se las conoce todas. Una conversación con él después de leer su carta que le adjunto, puede ser de extraordinaria utilidad. A eso me remito. No deje de hablar también sobre esto con Remorino que, como zorro viejo, algo ha de saber.

En cuanto a que el Dr. Disandro pueda hablar con nuestra gente y formar lo que él llama “repetidores” no creo que pueda ser sino provechoso porque lo que nuestros muchachos necesitan más que nada es esclarecimientos para no caer en las numerosas trampas tendidas. Sus conferencias, desde la de Toynbee hasta la de Brasil, pasando por la de la sinarquía, como sus publicaciones anteriores y posteriores han sido siempre muy buenas y peronistas. Por eso es que yo ya le encargué la tarea de realizar ese trabajo entre los universitarios y profesionales. En fin Ustedes verán allí lo que conviene.

Un gran abrazo.

Juan Perón


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Revisión obligatoria

domingo, 17 de julio de 2011

LIBRO AZUL Y BLANCO





Portada del diario Democracia del 23 de febrero de 1946,

y tapa del libro que acusaba a Juan Perón vinculándolo con el nazismo.



El 22 de febrero del año 1946, Perón da a conocer el libro "Azul y Blanco", en respuesta al "Libro Azul" del embajador norteamericano Spruile Braden contra el peronismo que no pudo evitar el histórico triunfo del 24 de febrero.

Ese mismo día aparece el folleto "Donde Estuvo" firmado por Bill de Caledonia. Este folleto, escrito por el coronel Juan Domingo Perón, bajo el seudónimo de referencia cuenta las peripecias y vicisitudes vividas por Perón, a partir de su prisión y confinamiento en la isla Martín García hasta su liberación el 17 de octubre de 1945.

Las elecciones del 24 de febrero de 1946 se definieron con la consigna "Braden o Perón". En 1946, el Gobierno de EE.UU. había editado un libro con serias acusaciones. La dura disputa con el embajador generó la recordada consigna.

Cuando el 12 de febrero de 1946 fue proclamada la fórmula Perón-Quijano, el Gobierno de los Estados Unidos entregó en exclusividad a la agencia United Press el texto completo del "Blue Book on Argentina", para que lo difundiera en todo el mundo.

Al día siguiente el diario La Prensa dedicó cinco páginas completas al documento, oficialmente titulado "Consulta entre las repúblicas americanas sobre la situación argentina".

El momento elegido para divulgar el "Libro Azul" no fue casual: mientras miles de personas rodeaban a Perón en la Plaza de la República, Washington lanzaba su bomba diplomática. Aunque el documento no fue entregado al embajador argentino en Washington, todos los diplomáticos latinoamericanos recibieron una copia encuadernada con tapas de color azul y con un total de 130 páginas.

El promotor del "Libro Azul" había sido el ex embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, quien después de su corta gestión en Buenos Aires ahora se desempeñaba como secretario adjunto del Departamento de Estado en Washington.

La oportunidad fue anticipada por el mismo Perón quien, por su parte, replicó con la consigna que terminaría de darle la victoria: "O Braden, o Perón".

Adelantándose en apenas unas horas a la difusión del "Libro Azul", Perón había afirmado que Braden se entrometió en los asuntos internos del país hasta extremos intolerables cuando expresó que "yo jamás sería presidente de los argentinos y que aquí, en nuestra patria, no podía existir ningún gobierno que se opusiese a los Estados Unidos".

Braden había sido designado embajador en Buenos Aires en abril de 1945 por el presidente Franklin Delano Roosevelt, quien falleció poco después. En mayo ya se había hecho cargo de la Embajada, donde comenzó a imponerse la figura de su hombre de confianza, el misterioso español Gustavo Durán.

La gestión de Braden concluyó en setiembre, cuando se precipitaba la crisis política que el 17 de octubre alcanzaría su máxima expresión con el retorno de Perón desde su arresto en la isla Martín García.

Perón, entre tanto, respondió con una defensa prudente a las acusaciones del "Libro Azul", haciendo notar que los actos de colaboración con los nazis mencionados en su texto correspondían al gobierno del presidente conservador Ramón Castillo, aunque fueron presentados de forma de alcanzarlo también a él, buscando comprometerlo personalmente con el nazismo en vísperas de las elecciones presidenciales.

Perón, sin embargo, también contaba con su propia bomba diplomática: el "Libro Azul y Blanco". Este material también de 130 páginas firmado por Perón que rápidamente ganó las calles y que contiene docenas de airadas respuestas de personalidades políticas y del mundo económico argentino al "Libro Azul" norteamericano.

Ese mismo día aparece el folleto "Donde Estuvo" firmado por Bill de Caledonia. Este folleto, escrito por el coronel Juan Domingo Perón, bajo el seudónimo de referencia cuenta las peripecias y viscisitudes vividas por Perón, a partir de su prisión y confinamiento en la isla Martín García hasta su liberación el 17 de octubre de 1945.

El "Libro Azul y Blanco" fue un best seller de su tiempo, reforzado por la victoria de Perón el domingo 24 de febrero; impreso en papel de diario y con una sencilla portada se editaron más de 80.000 ejemplares, un éxito sólo posible por la ola que llevaba a Perón a la Casa Rosada.




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