martes, 10 de marzo de 2009

Descubrimiento de la Patria




















1

Dije yo en la Ciudad de la Yegua Tordilla:

“La Patria es un dolor que aún no tiene bautismo.”

Los apisonadores de adoquines

me clavaron sus ojos de ultramar;

y luego devoraron su pan y su cebolla

y en seguida volvieron al ritmo del pisón.

2

¿Con qué derecho yo definía la Patria

bajo un cielo en pañales

y un sol que todavía no ha entrado en la leyenda?

Los apisonadores de adoquines

escupieron la palma de sus manos:

en sus ojos de allende se borraba una costa

y en sus pies forasteros ya moría una danza.

“Ellos viene del mar y no escuchan”, me dije.

Llegan como el otoño, repletos de semilla,

vestido de hoja muerta.”

Yo venía del Sur en caballos e idilios:

“La Patria es un dolor que aún no sabe su nombre.”

3

Una lanza española y un cordaje francés

riman este poema de mi sangre.

Yo también soy un hijo del otoño

que llegó del oriente sobre la tez del agua.

¿Qué harían en el Sur y en su empresa de toros

un cordaje perdido y una lanza en destierro?

Con la virtud erecta de la lanza

Yo aprendí a gobernar los rebaños furiosos;

con el desvelo puro del cordaje

yo descubrí la Patria y su inocencia.

4

La Patria era una niña de voz y pie desnudos.

Yo la vi talonear los caballos frisones

en tiempos de labranza,

o dirigir los carros graciosos del estío,

con las piernas al sol y el idioma en el aire.

(Los hombres de mi estirpe no la vieron:

sus ojos de aritmética buscaban

el tamaño y el peso de la fruta.)

5

La Patria era un retoño de niñez

En el Sur aventado, en la llanura

tamborileante de ganaderías.

Yo la vi junto al fuego de las yerras:

estampaba sus risa en los novillos;

o junto al universo de los esquiladores,

cosechando el vellón en las ovejas

y la copla en la dulces guitarras de septiembre.

(No la vieron los hombres de mi clan:

sus ojos verticales se perdían

en las cotizaciones del Mercado de Lanas)

6

Yo vi la Patria en el amanecer

que abrían los reseros con la llave

mugiente de sus tropas.

La vi en el mediodía tostado como un pan,

Entre los domadores que soltaban y ataban

el nudo de la furia en sus potrillos.

La vi junto a los pozos del agua o del amor,

¡niña, y trazando el orbe de sus juegos!

Y la vi en el regazo de las noches australes,

dormida y con los pechos no brotados aún.

7

Por eso desbordé yo en mi copa de tierra

y un cachorro del viento pareció mi lenguaje.

Por eso no he logrado todavía

Sacarme de los hombros este collar de frutas,

ni poner en olvido aquel piafante

cinturón de caballos

ni esta delicia en armas que recogí en Maipú.

8

Guardosos de semilla, vestidos de hoja muerta,

los hombres de mi clan ignoraron la Patria.

Con el temblor sin sueño del cordaje

la descubrí yo solo allá en Maipú.

Y, de pronto, en el mismo corazón de mi júbilo,

sentí yo la piedad que se alarmaba

y el miedo que nacía.

“La Patria es un temor que ha despertado”,

me dije yo en el Sur y en su empresa de toros.

“Niña, y pintando el orbe de su infancia,

en su Mano derecha reposa la del ángel

y en su izquierda la mano tentadora del viento.”

El temor de la Patria y su niñez

me atravesó el costado (la cicatriz me dura).

9

Tal fue la enunciación, el derecho y la pena

que traje a la Ciudad de la Yegua Tordilla.

Y así les hablé yo a los inventores

de la ciudad plantada junto al río

y a sus ensimismados arquitectos

o a sus frutales hombres de negocios:

“La Patria es un amor en el umbral,

un pimpollo terrible y un miedo que nos busca:

no dormirán los ojos que la miren,

no dormirán ya el sueño pesado de los bueyes”.

(Los apisonadores de adoquines

masticaban su pan y su cebolla.)

10

Y así les hablé yo a los albañiles:

“La Patria es un peligro que florece:

niña y tentada por su hermoso viento,

necesario es vestirla con metales de guerra

y calzarla de acero para el baile

del laurel y la muerte.”

(Los albañiles, desde sus andamios,

hacían descender cautelosas plomadas.)

11

Y dije todavía en la Ciudad,

bajo el caliente sol de los herreros:

“No sólo hay que forjar el riñón de la Patria,

sus costillas de barro, su frente de hormigón:

es de urgencia poblar su costado de Arriba,

soplarle en la nariz el ciclón de los dioses:

la Patria debe ser una provincia

de la tierra y del cielo.”

12

Me clavaron sus ojos en ausencia

los amontonadores de ladrillos.

Los abismados hombres de negocio

medían en pulgadas la madera del norte.

Nadie oyó mis palabras, y era justo:

yo venía del Sur en caballos y églogas.

13

Y descubrí en mi alma, todavía no es tiempo

no es el año ni el siglo ni la edad,

la niñez de la Patria

jugará todavía más allá de tu muerte

y de todos los herreros que truenan junto al rio.

La Patria no ha de ser para nosotros

una madre de pechos reventones;

ni tampoco una hermana paralela en el tiempo

de la flor y la fruta;

ni siquiera una novia que nos pide la sangre

de un clavel o una herida.

15

Yo la vi talonear los caballos australes,

niña y pintando el orbe se sus juegos.

La Patria no ha de ser para nosotros

nada más que una hija y un miedo inevitable,

y un dolor que se lleva en el costado

sin palabra ni grito.

16

Por eso, nunca más

hablaré de la Patria



Leopoldo Marechal (de Heptamerón)







Leopoldo Marechal por su hija

1900 El 11 de junio nace en Buenos Aires, en la calle Humahuaca 464, Leopoldo Marechal. Son sus padres Lorenza Beloqui, argentina, de ascendencia vasca y Alberto Marechal, uruguayo, de ascendencia francesa. Sus abuelos maternos son Juan Bautista Beloqui y Angela Mendiluce, oriunda de Olazagutía (Navarra); y sus abuelos paternos, Leopoldo Marechal (francés) y Mariana Garans, de ascendencia francesa.

1901 Hijo de una familia cristiana, es bautizado el 23 de febrero en la Parroquia de Nuestra Señora de Balvanera. Son sus padrinos Bernardo Iturralde y Martina Beloqui de Mujica.

1902 El 27 de enero nace su hermana Hortensia Berta.

1905 El primero de enero nace su hermano Alberto.

1907 Comienza su educación en una escuela particular de franceses.

Su padre, Alberto Marechal, mecánico vocacional y autodidacto, fabrica los juguetes para sus hijos En el hogar se habla nuestra lengua y el idioma francés.

1910 La familia se muda a Monte Egmont 280, hoy Tres Arroyos, en el barrio de Villa Crespo. Todos los veranos, viaja a Maipú a la casa de sus tíos Martina y Francisco Mujica, puesteros en el campo. Diversas anécdotas señalan su paso y el recuerdo de su niñez. Leopoldo le contaba a sus amigos de Maipú que su maestro le decía que escribía muy bien y que iba a ser poeta. Los niños del lugar contaban esto a sus padres y los papás les comentaban a sus hijos: ¡Habla así porque es de Buenos Aires!". Niños y padres le pusieron el apodo "Buenos Aires". Años despues, descendientes maipuenses de aquellos niños, contaron esta divertida historia.

1912 El 2 de agosto fallece en Maipú, su abuelo Juan Bautista Beloqui, llamado "Abuelo Sebastian" en ADÁN BUENOSAYRES y al que le dedica su poema "Abuelo cántabro".

1913 Finaliza la escuela primaria y solicita autorización para iniciar los estudios secundarios. Mientras tanto, busca un trabajo. Por propia decisión ingresa como obrero a una fábrica, de la que es rapidamente despedido por haber incitado al personal a pedir mejoras salariales. El permiso para estudiar le es negado y, junto a su hermana Hortensia, se dedica a cultivar lechugas francesas y cebollas, en el huerto familiar. Lee intensamente a Salgari, entre otros autores. 1916 Inicia los estudios secundarios en la Escuela Nacional Normal Superior Nº 2 "Mariano Acosta". Ahorrando los centavos para el tranvía ( va a pie de ida y vuelta a la Escuela Normal) compra sus primeros libros, usados.

1919 El 4 de enero fallece su tío Francisco Mujica y su esposa, Martina Beloqui de Mujica, debe dejar Maipú. Queda sin patrimonio alguno, ni trabajo. Va a vivir a Monte Egmont 280.

Alberto Marechal enferma de gripe ( una peste asolaba Buenos Aires) y, pese a no estar curado, debe concurrir a su trabajo para no perder su jornal. El 7 de julio, víctima de una recaída, (bronconeumonía) fallece. La familia vive con suma sencillez. El hogar es modesto. La ausencia de su tío y su papá generan una situación difícil para los Marechal.

La decisión familiar, tomada entre todos, es que Leopoldo siga estudiando. Su hermano menor Alberto reemplaza al padre en la fábrica "Babastro" donde trabajaba. A mediados de agosto Leopoldo es contratado como bibliotecario rentado, en la Biblioteca Popular Alberdi. Se recibe de maestro en el mes de noviembre.

Es eximido del servicio militar por no tener suficiente capacidad torácica y decide hacerse socio del Club Náutico Buchardo donde rema hasta mejorar su perímetro torácico.

1921 Comienza a trabajar como maestro en la escuela de la calle Trelles 948, el 29 de abril, en el turno mañana de 8 a 11,30 hs. y mantiene el puesto de bibliotecario.

1922 Publica su primer libro de poemas LOS AGUILUCHOS que en su madurez lo considera un producto de su prehistoria literaria. Lo edita Manuel Gleizer. Traba amistad con Horacio Schiavo, José Bonomi, José Fioravanti y otros.

1923 Se conecta a las revistas Proa y Caras y Caretas, entre otras. Participa activamente en el movimiento vanguardista argentino, formando parte del grupo martinfierrista. El 29 de agosto renuncia a su cargo de bibliotecario.

1925 Publica en Martín Fierro poemas, crónicas, reseñas, críticas y ensayos. Anhela viajar a Europa, su madre y hermanos le ayudan a ahorrar para cumplir su cometido.

1926 Manuel Gleizer le edita DIAS COMO FLECHAS y, hacia fines de año, concreta su primer viaje a Europa. Desembarca en Vigo donde, curiosamente, había nacido María Zoraida, la mujer que sería su esposa, en 1934. Al llegar a Madrid visita a Ramón Gomez de la Serna; traba relación personal con los compañeros de la Gaceta Literaria, con quienes se cartea y cumple, con sus amigos martinfierristas, al visitar a Ortega y Gasset. Se traslada a París donde busca a Francisco Luis Bernárdez y comienza una vida de fiestas cotidianas, hasta que al estar cerca de quedarse sin reservas económicas, decide mudarse, en forma conjunta con Bernárdez, a Montparnasse. José Fioravanti lo exhorta a valorar su tiempo. Traba relación con Picasso, Unamuno, los escultores españoles Mateo y Gargallo; conoce a los argentinos del grupo de París: Horacio Butler, Héctor Basaldúa, Antonio Berni, entre otros.

1927/28 Se reincorpora a la escuela el 2 de julio, como maestro de grado de 6º A. Acepta la invitación que le hace Alberto Gerchunoff para integrar la redacción del nuevo diario El Mundo. Algunos de sus compañeros de esa primera redacción son Antonio Ardissono (compañero del Mariano Acosta y cuñado), Roberto Ledesma, Amado Villar y otros. Posteriormente se incorporan Roberto Arlt, Conrado Nalé Roxlo y Horacio Rega Molina

Descubrimiento de la Patria en la voz de Leopoldo Marechal

1929 Junto a su gran amigo, el poeta Bernárdez, funda la revista LIBRA, de la que sale un sólo número. Publica ODAS PARA EL HOMBRE Y LA MUJER. Finaliza normalmente el período escolar y viaja a Europa, despues de ser despedido con una gran fiesta en un "colmado". Desembarca en Boulogne Sur Mer y se traslada a París. Instalado en Montparnasse se encuentra con los artistas plásticos Aquiles Badi, Alfredo Bigatti, Horacio Butler, Juan del Prete, José Fioravanti, Raquel Forner y familia, Alberto Morera, Ricardo Musso, Victor Pissarro.

1930 Comienza a escribir su novela ADÁN BUENOSAYRES. Su familia y amigos le anuncian la obtención del Primer Premio Municipal de Poesía, que festeja alegremente en París. Al llegar el verano europeo viaja a SANARY SUR MER, compartiendo alegrías con los artistas plásticos argentinos mencionados anteriormente. Viaja a Italia y, durante un mes, en Florencia, busca las huellas de Dante Alighieri.

1931 Regresa a Buenos Aires, retoma la docencia y conoce a María Zoraida Barreiro, joven profesora en letras, que lo entrevista por una tarea literaria que debe realizar y lo acepta como novio. Juntos concurren a misa todos los domingos.

Se incorpora al grupo de intelectuales que forma parte de los Cursos de Cultura Católica. Participa activamente del grupo Convivio.

1934 El 8 de enero, en Nuestra Señora de los Buenos Aires, se casa con María Zoraida Barreiro. Celebran familiarmente el casamiento y el cumpleaños de su esposa.

Ambos conforman una pareja alegre, viven en Mexico 3306. Realizan frecuentes reuniones, a las que concurren los familiares de ambos, pintores, poetas y demas intelectuales amigos del matrimonio Marechal. Años más tarde nacen sus hijas María de los Ángeles y María Magdalena (Malena).

1935 En la escuela de la calle Trelles 948 junto con los maestros Pesman, Godoy y Livré juega a la pelota vasca. Termina el juego por un accidente de Leopoldo al girar bruscamente y producirle un agudo dolor de espalda. A partir de esa circunstancia el director prohibe ese deporte dentro del ámbito escolar.

1936 Sur edita LABERINTO DE AMOR que dedica a María Zoraida, su esposa.

1937 Convivio edita CINCO POEMAS AUSTRALES. Con este y LABERINTO DE AMOR gana el Tercer Premio Nacional de Poesía. Publica HISTORIA DE LA CALLE CORRIENTES.

1938 El matrimonio se muda a un departamento en Rivadavia al 2300.

1939 Se edita DESCENSO Y ASCENSO DEL ALMA POR LA BELLEZA y EL NIÑO DIOS.

1940 Publica EL CENTAURO Y SONETOS A SOPHIA, con los que gana el Primer Premio Nacional de Poesía.

1941 Con el importe del premio nacional compra una casaquinta en Adrogué, provincia de Buenos Aires, trasladándose con su familia.

1943 Regresan a Buenos Aires y, nuevamente, alquilan en el mismo edificio de la calle Rivadavia al 2300 que decoran con cuadros y esculturas obsequiados al matrimonio por artistas amigos: Pissarro, Guido, A. Morera, Aquiles Badi, destacándose el busto de Marechal, escultura en bronce, realizada por José Fioravanti.

Buscando ampliar sus horizontes laborales acepta el cargo que le ofrece Gustavo Martinez Zuviría. Viaja a Santa Fe para dedicarse al Consejo General de Educación, que preside. Se edita VIDA DE SANTA ROSA DE LIMA. El 24 de septiembre, en la Biblioteca del Consejo Nacional de Mujeres, da una conferencia titulada "Recuerdo y meditación de Berceo".

1944 Ignacio Braulio Anzoátegui lo invita a colaborar, a su lado, en la recién creada Secretaría Nacional de Cultura, siendo designado Director General de Cultura. Comienzan a circular sus poemas en antologías y volúmenes colectores: LA ROSA EN LA BALANZA, EL VIAJE DE LA PRIMAVERA (1945).

1946 El 27 de julio iba a ser testigo del casamiento de Lía Alzáibar y Horacio Angel Fahey, uno de los hijos de José Fahey "José del sur" al que dedica su poema "Envío". No concurre porque su esposa había sido operada poco antes. Pese a la enfermedad María Zoraida trabaja en la docencia hasta pocos meses antes de su fallecimiento.

1947 En plena juventud, el 8 de junio, fallece su esposa dejando dos hijas pequeñas. Su madre y hermanos le ofrecen cuidarlas, dada su corta edad, hasta que él organizara su vida. Leopoldo invita a su hermano menor Alberto a compartir su departamento, situación que permite que las nenas tengan un dormitorio en la casa de su madre Lorenza.

Sufre una fuerte conmoción. Va todos los domingos a almorzar con la familia y saca a pasear a sus hijitas. Sin interés para salidas u otros paseos, se enfrasca aún más en su trabajo, reelabora su postergada novela y la entrega a la editorial Sudamericana.

1948 El 30 de agosto, en honor a Santa Rosa de Lima, ve la luz su novela fundacional ÁDAN BUENOSAYRES, en la que había cifrado grandes esperanzas. Viaja a Europa cumpliendo tareas oficiales junto a Jorge Arizaga, Secretario de Educación. Es invitado a dictar conferencias en Madrid y Roma. El 4 de diciembre, en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras pronunció la conferencia "Sobre una sentencia de San Isidoro de Sevilla".

El 8 de diciembre, un gran accidente automovilístico, en las cercanías de Torquemada, lo obliga a permanecer internado alrededor de quince días, en el hospital de Palencia, donde es solicitamente atendido por el Dr. Crespo que debe darle varias puntadas en la cabeza.

Tiempo antes de su viaje a Europa le habían presentado, en el ámbito del Ministerio de Educación, a Juana Elvia Rosbaco de Paoloni, profesora en letras, interesada en vincularse con el mundo intelectual. Comienza a aconsejarla y paulatinamente inicia una relación afectiva, bautizándola Elbia, considerando que la "v" endurecía la pronunciación. Posteriormente en algunos de sus poemas recrea este nombre.

1949 Antes de dejar España recibe la condecoración de Alfonso X el Sabio. Al regresar a Buenos Aires, hacia fines de enero, se asombra y decepciona por el gran silencio creado en torno de su amada novela, que había iniciado en 1930. Solo una voz se alza y es la del juvenil Julio Cortazar, en un artículo de la revista Realidad, a pedido de Francisco Ayala.

1950 Decide convivir con Elvia Rosbaco, en el mismo departamento, que fuera su hogar familiar. Su madre y hermanos le sugieren lleve a sus hijas nuevamente consigo, ya que tiene una compañera y las niñas lo extrañan profundamente. Pese a ello, Juana Elvia Rosbaco, con su consentimiento, hace los trámites para enviar a las pequeñas al interior de la provincia de Bs As, pupilas, en un colegio religioso, e instruye a la Madre Superiora que no debe permitir reciban regalos ni correspondencia de sus tíos, primos ni abuela paterna. Esta situación provoca un distanciamiento con su madre y hermanos.

El 17 de octubre, en la Facultad de Derecho, se conoce su adaptación de Electra (Sófocles). Iris Marga es una de las intérpretes.

El 30 de diciembre se estrena en el Cerro de la Gloria, el CANTO DE SAN MARTIN, al que le pone música el brillante compositor Julio Perceval.

Cuando la Dirección General de Cultura se transforma en Secretaría, lo desjerarquizan y queda a cargo de la Dirección de Enseñanza Artística.

1951 José María Fernandez Unsain le solicita ANTÍGONA VELEZ para estrenarla en el Teatro Cervantes que dirige. El papel protagónico le es otorgado a la actriz Fanny Navarro. El único original mecanografiado desaparece. Eva Perón, enterada de lo ocurrido, le pide telefonicamente a Marechal que haga el esfuerzo de volver a recomponer los manuscritos que Marechal guardaba con celo. Seducido por su simpatía, cumple con su requerimiento. La obra se estrena el 25 de Mayo y, pese a las precarias condiciones de ensayos y tiempo, es un éxito.

1952 El Teatro Universitario de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales que dirige Antonio Cunill Cabanellas estrena el 8 de septiembre, su segunda pieza teatral LAS TRES CARAS DE VENUS. Susana Mara, Duilio Marzio y Pepe Soriano, alumnos de esa Facultad, se destacan en sus papeles de Isabel, Lucio y Silvano.

1953 Su única sobrina, Elsa Ardissono, va a visitarlo y a pedirle que vuelva a visitar a su madre, Lorenza Beloqui, a la que se le ha diagnosticado una enfermedad terminal. El 24 de marzo fallece, siendo María de los Ángeles testigo de las últimas palabras de su abuela que fueron para preocuparse por Leopoldo, en ese momento fuera de Buenos Aires.

1954 Hacia fines de años, intensifica su vida de aislamiento.

1955 Con el efectivo del Primer Premio Nacional de Teatro, que obtiene por su obra ANTÍGONA VELEZ, adquiere el departamento de la calle Rivadavia y, a instancias de su pareja, lo pone a nombre de ella. Su familia y amigos de siempre, José Fioravanti, Ignacio Anzoátegui, Ilka Krupkin, Horacio Schiavo, Osvaldo Dondo y otros lo llaman para verlo o visitarlo y les niega el acceso a su casa de la que casi ni sale. Inicia sus trámites jubilatorios, tras la caída del gobierno del Gral. Perón.

1959 En cuadernillos independientes, pagados por nuevos amigos, publica LA POÉTICA. Se autodefine "el poeta depuesto".

1960 Se edita el canto LA PATRIA.

1962 Aparece LA ALEGROPEYA, otro de los cantos del HEPTAMERON. En París, bajo la Dirección General de Juan Oscar Ponferrada, se estrena ANTÍGONA VÉLEZ. Susana Mara, hermosa mujer y talentosa actriz, se destaca en el rol de Antígona.

Comienza a recibir a jóvenes interesados en su obra poética y en ADAN BUENOSAYRES que se estudia en la Universidad.

1965 Es editada su segunda novela EL BANQUETE DE SEVERO ARCANGELO por la que recibe el Premio FORTI GLORI.

1966 Se conocen: HEPTAMERÓN, ANTÍGONA VÉLEZ, LAS TRES CARAS DE VENUS, CUADERNO DE NAVEGACIÓN, AUTOPSIA DE CRESO, EL POEMA DE ROBOT y una nueva antología de sus poemas que edita Eudeba, bajo el título POEMAS DE MARECHAL

1967 Viaja a Cuba invitado por la Casa de las Américas para formar parte del jurado del certamen anual de literatura. Junto a Julio Cortazar, José Lezama Lima, Juan Marsé y Mario Monteforte Toledo eligen en forma unánime la novela Los hombres de a caballo de David Viñas.

En noviembre se estrena, en el Teatro Presidente Alvear, LA BATALLA DE JOSE LUNA bajo la inteligente dirección de Jorge Petraglia, quien, entre otras obras que le facilitó Marechal, elige la mencionada.

1969 Viaja a Necochea y a Santiago de Chile al encuentro de escritores.

1970 En enero viaja a Punta del Este. El 26 de junio, víctima de un síncope, muere en el mismo departamento de Rivadavia al 2300 donde años antes falleciera su esposa María Zoraida. Está en imprenta su tercera novela MEGAFÓN O LA GUERRA que ve la luz un mes despues. Deja una importante cantidad de obras de teatro inéditas, entre ellas: El arquitecto del honor, El superhombre, Alijerandro, Mayo el seducido, Muerte y epitafio de Belona, Don Alas o la virtud, Un destino para Salomé, La parca, Estudio en Cíclope, Gregoria Funes, Polifemo, El Mesías, Tu vida en la balanza, El líder, La mona de oro, y se sabe que estaba trabajando en una cuarta novela EL EMPRESARIO DEL CAOS.

Hay estudios en el extranjero que señalan que una de estas piezas teatrales inéditas estaría publicada, con posterioridad al fallecimiento de Leopoldo Marechal, bajo otro nombre.

En 1975, gracias al director y profesor de teatro Enrique Ryma, se recupera el texto de la obra de teatro DON JUAN. Su estreno estaba anunciado para la temporada teatral de 1976. La dictadura militar prohibe la puesta en escena.

A mas de 35 años de su muerte, sus hijas María de los Ángeles y Malena, únicas custodias de su obra, ya que al morir Marechal era viudo, siguen intentando recobrar los manuscritos -éditos e inéditos- para publicarlos, digitalizarlos y permitir el acceso a los estudiosos de la obra, ademas de incorporarlos a la Fundación Leopoldo Marechal que han creado en 1991.

Dicho material es parte relevante del patrimonio de la cultura argentina.



viernes, 20 de febrero de 2009

Evolución de los uniformes militares argentinos

Desde las invasiones inglesas hasta la década de 1950


create animated gif
create animated gif

jueves, 5 de febrero de 2009

COMPAÑEROS, CAMARADAS Y AMIGOS...









Si en medio del combate, cayeras camarada,


Con el azul y blanco


Tu cuerpo cubriré;


Besada por la luna de cerros y de pampas,


La tierra en que descanses


Florecerá en laurel.







lunes, 2 de febrero de 2009

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta! Nur Narr! Nur Dichter!





Cuando la luz se va desvaneciendo
cuando ya el consuelo del rocío
se filtra en la tierra
invisible, inaudible
-pues delicado calzado lleva
el consolador rocío, como todo dulce consuelo-
entonces recuerdas, recuerdas tu, ardiente corazón
cuan sediento estuviste
de celestiales lagrimas y gotas de rocío,
abrasado, cansado, sediento,
mientras en sendas de amarilla hierba
malignas miradas del sol crepuscular
por entre negros árboles en torno a ti corrían,
deslumbrantes, malintencionadas, abrasadoras miradas del sol.

“¿Tú el pretendiente de la verdad?" -así se mofaban-.
¬¡no!¬ sólo un poeta!
un animal astuto, saqueador, rastrero,
que ha de mentir,
que premeditadamente, intencionadamente,
ha de mentir
multicolor larvado,
larva el mismo,
presa el mismo,
¿es eso el pretendiente de la verdad?...

¬Sólo loco! ¬Sólo poeta!
Solo un multicolor parloteo
multicolor parloteo de larvas de loco
trepando por mendaces puentes de palabras
sobre un arco iris de mentiras
entre falsos cielos
deslizándose y divagando.
¡sólo loco! ¡sólo poeta!

¨Es eso el pretendiente de la verdad?

No inmóvil, rígido, liso, frío,
convertido en estatua,
pilar de dios;
no erigido ante templos
atalaya de dios:
¬¡no! Hostil eres a tales modelos de virtud,
más recogido estás en el desierto que en los templos,
audaz como los gatos
saltas por todas las ventanas
y en toda ocasión
husmeas la selva virgen
tu que por selvas vírgenes
entre fieras de coloreados pelajes
pecadoramente sano y bello y multicolor corrías,
con lascivos belfos,
feliz con el escarnio, feliz en el infierno, feliz y sanguinario,
ladrón furtivo, mentiroso corrías...

O semejante al águila
que fija su mirada largo tiempo en los abismos
en sus abismos...
-¬oh, girar como ella
hacia abajo, hacia el fondo, hacia adentro,
hacia cada vez mas profundas profundidades!

Y entonces
de repente
vuelo vertical
trazo precipitado
caer sobre corderos
hacia abajo, voraz,
ávido de corderos,
odiando toda alma de corderos,
odiando rabiosamente todo lo que parezca
virtuoso, borreguil, de rizada lana,
necio, satisfecho con leche de oveja...

Así, aguileñas, leopardinas,
son las añoranzas del poeta,
son tus añoranzas entre miles de larvas,
¡tú, loco!, ¡tú, poeta!

Tú que al hombre consideras
tanto dios como oveja
al dios desgarrar en el hombre
como a la oveja en el hombre
y desgarrando reír
En esto consiste tu felicidad!
felicidad leopardina y aguileña
felicidad de loco y de poeta!"

Cuando la luz se va desvaneciendo
y la hoz de la luna
ya se desliza verde y envidiosa
entre rojos purpúreos
-enemiga del día
y sigilosamente a cada paso
las guirnaldas de rosas
siega, hasta que se hunden
pálidas en la noche:


así caí yo mismo alguna vez
desde mi desvarío de verdad
desde mis añoranzas de día
cansado del día, enfermo de luz
caí hacia abajo, hacia la noche, hacia las sombras,
abrasado y sediento
de una verdad.

¿recuerdas aun, recuerdas tu, ardiente corazón,
que sediento estuviste?
¡sea yo desterrado
de toda verdad!
¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!


Federico Nietzsche



Bei abgehellter Luft,
wenn schon des Thau's Tröstung
zur Erde niederquillt,
unsichtbar, auch ungehört
- denn zartes Schuhwerk trägt
der Tröster Thau gleich allen Trostmilden -
gedenkst du da, gedenkst du, heisses Herz,
wie einst du durstetest,
nach himmlischen Thränen und Thaugeträufel
versengt und müde durstetest,
dieweil auf gelben Graspfaden
boshaft abendliche Sonnenblicke
durch schwarze Bäume um dich liefen
blendende Sonnen-Gluthblicke, schadenfrohe.

"Der Wahrheit Freier - du? so höhnten sie
nein! nur ein Dichter!
ein Thier, ein listiges, raubendes, schleichendes,
das lügen muss,
das wissentlich, willentlich lügen muss,
nach Beute lüstern,
bunt verlarvt,
sich selbst zur Larve,
sich selbst zur Beute
das - der Wahrheit Freier? ...

Nur Narr! Nur Dichter!
Nur Buntes redend,
aus Narrenlarven bunt herausredend,
herumsteigend auf lügnerischen Wortbrücken,
auf Lügen-Regenbogen
zwischen falschen Himmeln
herumschweifend, herumschleichend -
nur Narr! nur Dichter! ...

Das - der Wahrheit Freier? ...


Nicht still, starr, glatt, kalt,
zum Bilde worden,
zur Gottes-Säule,
nicht auf gestellt vor Tempeln,
eines Gottes Thürwart:
nein! feindselig solchen Tugend-Standbildern,
in jeder Wildniss heimischer als in Tempeln,
voll Katzen-Muthwillens
durch jedes Fenster springend
husch! in jeden Zufall,
jedem Urwalde zuschnüffelnd,
dass du in Urwäldern
unter buntzottigen Raubthieren
sündlich gesund und schön und bunt liefest,
mit lüsternen Lefzen,
selig-höhnisch, selig-höllisch, selig-blutgierig,
raubend, schleichend, lügend liefest...

Oder dem Adler gleich, der lange,
lange starr in Abgründe blickt,
in seine Abgründe ...
- oh wie sie sich hier hinab,
hinunter, hinein,
in immer tiefere Tiefen ringeln! -

Dann,
plötzlich,
geraden Flugs
gezückten Zugs
auf Lämmer stossen,
jach hinab, heisshungrig,
nach Lämmern lüstern,
gram allen Lamms-Seelen,
grimmig gram Allem, was blickt
tugendhaft, schafmässig, krauswollig,
dumm, mit Lammsmilch-Wohlwollen ...

Also
adlerhaft, pantherhaft
sind des Dichters Sehnsüchte,
sind deine Sehnsüchte unter tausend Larven
du Narr! du Dichter!...

Der du den Menschen schautest
so Gott als Schaf -,
den Gott zerreissen im Menschen
wie das Schaf im Menschen
und zerreissend lachen -
das, das ist deine Seligkeit,

eines Panthers und Adlers Seligkeit,
eines Dichters und Narren Seligkeit! ...

Bei abgehellter Luft,
wenn schon des Monds Sichel
grün zwischen Purpurröthen
und neidisch hinschleicht,
- dem Tage feind,
mit jedem Schritte heimlich
an Rosen-Hängematten
hinsichelnd, bis sie sinken,
nachtabwärts blass hinabsinken:

so sank ich selber einstmals,
aus meinem Wahrheits-Wahnsinne,
aus meinen Tages-Sehnsüchten,
des Tages müde, krank vom Lichte,
- sank abwärts, abendwärts, schattenwärts,
von Einer Wahrheit

verbrannt und durstig
- gedenkst du noch, gedenkst du, heisses Herz,
wie da du durstetest? -
dass ich verbannt sei
von aller Wahrheit!
Nur Narr! Nur Dichter! ...



Friedrich Nietzsche

lunes, 8 de diciembre de 2008

Los campos de concentración norteamericanos



por Mark Weber


En los primeros meses que siguieron al ataque a Pearl Harbour muchos supusieron que habría otros ataques contra la costa oeste de los EE.UU. El miedo dominó el país y una oleada de antipatía histérica hacia los japoneses sumergió la costa del Pacifico.

El FBI comenzó a detener a todos los japoneses "sospechosos". Ninguno estuvo jamás acusado por crimen alguno. Casi todos eran simples miembros de la comunidad japonesa: sacerdotes sintoístas o budistas, periodistas, profesores de idioma japonés o sindicalistas. Los líderes de la colonia japonesa fueron liquidados así en una rápida operación.

Los hombres fueron deportados sin avisar. La mayoría de las familias no sabían porqué habían desaparecido, adónde habían sido llevados o cuándo serían excarcelados. Algunos de los arrestados fueron pronto puestos en libertad, pero la mayoría de ellos fueron transportados secretamente a campos de internamiento por todo el país. Muchas familias supieron sólo años más tarde lo que había ocurrido con sus familiares. La operación incluyó también la congelación de cuentas bancarias, la incautación de bienes, drásticas limitaciones en los viajes y los desplazamientos, toques de queda y otras medidas restrictivas. Sin embargo, esta operación del FBI apenas anunciaba la siguiente etapa de la evacuación en masa.

En febrero de 1942, el teniente general John L. De Witt, comandante general de la defensa del oeste de los EE.UU., pidió autorización al Ministro de la Guerra, Henry L. Stimson, para evacuar "japoneses y otros sujetos subversivos" del área de la costa oeste. El 19 de febrero el presidente Roosevelt firmó la orden (Orden No 9.066) que autorizaba al Ministro de la Guerra o a cualquier jefe militar para establecer "áreas militares" y excluir de ellas "a cualquier persona."

Un mes más tarde el Presidente Roosevelt firmó la Orden No 9.102 estableciendo la "Autoridad Militar de períodos de guerra" que operaba en los campos de internamiento. Roosevelt nombró a Milton Eisenhower, hermano del futuro presidente, para aplicar y dirigir esta ley excepcional. Sin la menor disensión, el Congreso ratificó la Orden ejecutiva No 9.066, con la aprobación de la Ley Pública oportuna.

En los inicios de marzo el US Army (ejército de los EE.UU.) preparó la evacuación de casi 77.000 ciudadanos americanos de origen japonés (los Nissei) y de 43.000 japoneses (Issei) de los Estados de California, Washington, Oregon y Arizona. A lo largo de toda la costa oeste aparecieron carteles con la orden de presentarse en los puntos de evacuación: "Instrucciones para todas las personas de ascendencia japonesa" -- se podía ver en grandes caracteres, en el encabezamiento --. El texto decía: "Todos los japoneses, extranjeros o no, serán evacuados en los puntos arriba citados el martes siete de abril a las 12 horas del mediodía." Se advirtió a los evacuados para que acarrearan sus propios colchones y para que llevaran, como mucho, el equipaje que pudieran en una mano (un informe de posguerra señalaba que el 80% de los bienes almacenados pertenecientes a japoneses internados fueron "saqueados, robados o vendidos durante su ausencia,).

Los 23.000 japoneses que vivían en la costa oeste del Canadá, de los cuales tres cuartas partes eran ciudadanos canadienses, fueron perseguidos también. No se les permitió volver a la Columbia británica hasta marzo de 1949, siete largos años después de la evacuación y tres y medio después del fin de la guerra. El Departamento de Estado obligó a los países de la América Latina para que acorralaran a "sus" japoneses. Aproximadamente 2.000 japoneses fueron embarcados desde doce países hacia diferentes campos de concentración en los EE.UU. La mayoría fueron enviados por el Perú, que quiso eliminar a todos los japoneses y aún después de la guerra rechazó la entrada de aquellos que habían sido deportados a los EE.UU. Brasil, Uruguay y Paraguay establecieron sus propios programas de internamiento. Argentina y Chile, dicho sea en su honor, no rompieron relaciones diplomáticas con el Eje hasta casi el final de la guerra. Así y todo, los japoneses no fueron ni detenidos ni internados.

La razón esgrimida para la evacuación de la costa oeste fue la del "interés militar". Pero esta argumentación se mostró inconsistente por el hecho de que los japoneses residentes en Hawai no fueron internados en masa. Y eso que Hawai estaba en un peligro de invasión mucho mayor que la costa oeste americana. La población de la isla de Hawai estaba constituida en un 38% por japoneses, en comparación con el 1% que suponían de toda la población de California. Con la excepción de un pequeño número de hawaianos japoneses, todos permanecieron en libertad para mantener el funcionamiento económico de la isla.

La evacuación, establecida teóricamente contra sabotajes y espías, alcanzó e incluyó a bebés huérfanos, niños adoptados y aún a ancianos e impedidos. Los niños mestizos, si procedían de internados, también eran internados. El coronel Karl Bendetsen, que dirigía la operación, declaró: "Si tienen una sola gota de sangre japonesa irán a los campos de concentración. Esa es mi determinación".

El Gobierno norteamericano manifestó que los centros de detención no tenían nada que ver con los horribles campos de concentración de sus enemigos en Europa. La agencia de relaciones públicas del Ejército se refería constantemente a ellos como "Campos de reasentamiento" y "asilos para refugiados". El Departamento de Estado negaba que los centros fueran campos de concentración: "por el contrario, las zonas donde estas comunidades están establecidas permiten a los japoneses el poder organizarse social y económicamente con la protección de las autoridades centrales de los EE.UU". En un artículo publicado por la oficina de relaciones públicas del Ejército, en septiembre de 1942, un oficial se dirigía a los norteamericanos en términos similares y añadía que "a la larga los japoneses sacarán provecho de esta terrible y dolorosa experiencia".

Fueron un total de 120.000 los que estuvieron internados en los campos de detención construidos por el Gobierno. ¿Fueron estos centros de internamiento auténticos campos de concentración? William Denman, juez jefe de la Novena Corte de Apelación, describió así el Campo de Lago Thule:

"Las alambradas de espino rodeaban a las 18.000 personas, igual que en los campos de concentración alemanes. Había las mismas torretas, con las mismas ametralladoras, destinadas para aquellos que intentaran escalar las altas alambradas. Los barracones estaban cubiertos por cartón alquitranado y esto teniendo en cuenta las bajas temperaturas invernales de Lago Thule.

Ninguna penitenciaria del Estado trataría así a un penado adulto y allí había niños y recién nacidos. Llegar a las letrinas, situadas en el centro del campo, significaba dejar las chozas y caminar bajo la nieve y la lluvia. Una vez más el tratamiento era peor que en cualquier cárcel, sin diferenciar, además, a niños o enfermos. Por si fuera poco, las 18.000 personas estaban hacinadas en barracones de una sola planta. En las celdas de las penitenciarías estatales jamás hubo tales aglomeraciones)". (Weglyn, pag. 156)

El Ejército utilizó seis vehículos blindados y un batallón de policía militar (31 oficiales y 899 suboficiales y soldados) para la custodia de este Campo de Lago Thule, en California. Otros campos poseían cercas electrificadas, un sin sentido si tenemos en cuenta que todos estaban situados en desiertos y zonas desoladas. Cada campo contaba con potentes focos que por la noche iluminaban hacia los barracones.

Se disparó contra cientos de internados, sufriendo muchos de ellos heridas. Ocho murieron por arma de fuego. En otras ocasiones los japoneses fueron golpeados brutalmente sin razón alguna.

En el Campo de Lago Thule los guardianes tenían a gala el golpear a los detenidos con bastones de base-ball. Cuando los japoneses del campo californiano de Manzanar se manifestaron contra las condiciones de vida, los soldados arrojaron botes de humo y a continuación abrieron fuego. Un internado murió en el acto y otro más tarde. Otros nueve fueron gravemente heridos. Hubo japoneses que, desesperados, se suicidaron. Otros murieron a causa de las paupérrimas condiciones de vida.

A menudo tres generaciones de una misma familia vivían en una habitación de 6 x 7 metros.

Algunas veces eran dos o tres familias distintas las que se alojaban en la misma habitación. Una bombilla era el único mobiliario, excepción hecha de aquel que los internados pudieron construirse. En otros casos las familias fueron enviadas a establos recién "reconvertidos", donde el hedor se volvía insoportable en verano.

Todo el correo era censurado, así como las comunicaciones internas. El japonés estaba prohibido en reuniones públicas y los servicios religiosos fueron suprimidos. Los prisioneros estaban obligados a saludar a la bandera, cantar canciones patrióticas y a declarar su lealtad a la nación "una e indivisible, con libertad y justicia para todos."

Uno de los aspectos más significativos de esta represión racista es el hecho de que no fue protagonizada por una "clique" de fascistas y militares de extrema derecha, sino que -- por el contrario -- fue propagada, justificada y administrada por hombres bien conocidos por su apoyo al liberalismo y la democracia.

Condenado hoy en día por todo el mundo el programa de internamiento de japoneses, es difícil darse una idea del alcance y del apoyo que entonces tuvo. La vasta operación -- como J. Ten Broek apunta -- fue "iniciada por los generales; asesorada, ordenada y supervisada por los jefes civiles del Departamento de Guerra; autorizada por el presidente; sufragada por el Congreso; aprobada por la Corte Suprema y aprobada por el pueblo". (Ten Broek, pag. 325)

La primera demanda pública pidiendo el internamiento de los japoneses parece que fue hecha a comienzos de enero de 1942 por John B. Hughes, importante locutor de la Mutual Broadcasting Company. Poco después, Henry McLemore, columnista de la red de periódicos Hearts, decía a sus lectores: "Estoy por el traslado inmediato de todo japonés de la costa oeste de los EE.UU. a algún lugar lejano, en el interior; y no quiero decir tampoco a un lugar bonito. Que los reúnan como a un rebaño y que los despachen a lo más hondo de las regiones yermas. Dejémosles que palidezcan, enfermen, tengan hambre y mueran. Personalmente, odio a los japoneses. Y esto va por todos, sin excepción". (Ten Broek, pag. 75)

El popular actor Leo Carrillo telegrafió al diputado de su circunscripción: "¿Por qué esperar a que los japoneses se sobrepongan antes de que actuemos?...Trasladémoslos inmediatamente de la costa hacia el interior... Le insto en nombre de la seguridad de todos los californianos para que la acción se inicie inmediatamente". (Ten Broek, pag. 77)

En febrero, una delegación de congresistas de la Costa Oeste escribió al Presidente pidiendo "una evacuación inmediata de todas las personas de ascendencia japonesa... ya sean extranjeras o ciudadanos de los EE.UU., de la costa del Pacífico."

En una emisión radiofónica para el sur de California, en conmemoración del aniversario de Lincoln, Fletcher Brown, a la sazón alcalde de Los Angeles, denunció el "enfermizo sentimentalismo, de aquellos preocupados por las injusticias cometidas contra los japoneses residentes en los EE.UU... Afirmó que si Lincoln viviese "detendría a la gente nacida en suelo americano que guardase secreta lealtad al emperador del Japón." "No hay la menor duda -- asertó Brown ante su audiencia -- de que aquel Lincoln, de apacible aspecto, cuya memoria hoy recordamos y reverenciamos, hubiese detenido a todos los japoneses y los hubiese llevado donde no pudieran causar ningún daño".

Walter Lippmann -- probablemente el más famoso de los columnistas del país -- apoyó sin cortapisas la evacuación en masa en un artículo aparecido en febrero y titulado "La quinta columna de la costa". Westbrook Pegler, su oponente conservador, siguió sus pasos días más tarde.

Sólo una semana después del ataque a Pearl Harbour, el congresista por Missisipi, John Rankin, afirmaba en la Cámara de Representantes: "Propongo que se capture a todos los japoneses de América, Alaska y Hawai y se les interne en campos de concentración; y se les envíe cuanto antes hacia Asia. Esto es una guerra racial. La civilización del hombre blanco ha entrado en guerra con el barbarismo japonés. Uno de los dos habrá de ser destruido. ¡Condenémosles! ¡Deshagámonos de ellos ahora!" (Ten Broek, pag. 87). Otro miembro del Congreso propuso la esterilización de todos los japoneses. Todas estas manifestaciones estaban en consonancia con el sentimiento popular. Inmediatamente después de Pearl Harbour los japoneses fueron excluidos de varios sindicatos. Entre el 8 de diciembre y el 31 de marzo la ira antijaponesa produjo 36 agresiones, además de 7 muertes. Una encuesta realizada en enero de 1942 arrojaba cifras de un 93% de encuestados favorables a la evacuación de japoneses con pasaporte extranjero, mientras que un 59% quería que se expulsara también a los que tenían pasaporte norteamericano y sólo un 25% desaprobaban expresamente esta medida.

Se dio muchísima importancia al hecho de que los inmigrantes nacidos en el Japón, pero residentes en los EE.UU. desde hacía décadas (tos issei) no se hubieran nacionalizado, como supuesta prueba de su lealtad al emperador. Pero no se mencionó una antigua ley, no derogada hasta 1952, que les privaba de obtener la ciudadanía norteamericana.

Desde el comienzo de la guerra se extendió el mito de que fueron poderosos grupos antijaponeses los que planearon la evacuación para anular su poderío económico. Sin embargo, la realidad es otra muy diferente. Mientras muchos pequeños propietarios pedían la evacuación, las grandes empresas no prestaron la más mínima atención al asunto.

Los japoneses fueron deportados en un momento en que la nación apoyaría cualquier tipo de medida tomada por el gobierno federal en nombre de la victoria. El hecho de que los japoneses fueron enviados a campos de concentración, y no por grupos de recalcitrantes racistas para hundir el poderío económico de los nipones, sino por un gobierno poderoso y populista, dirigido por demócratas y liberales es bien revelador. En la cúspide de la lista de los responsables -- no sólo de autorizar, sino también de llevarlo a término -- estaba el presidente F. D. Roosevelt.

Antes de promulgar la Orden Nº 9.066, el fiscal general de los EE.UU. advirtió a Roosevelt que la seguridad del Estado no justificaba la evacuación de los japoneses. La Oficina del Fiscal General también manifestó que la evacuación supondría una violación de la Constitución.

El decano de los historiadores revisionistas americanos, Prof. James J. Martin, calificó el programa de evacuación como una "transgresión de los derechos humanos tan importante como para ridiculizar a todas las violaciones de los derechos humanos ocurridas desde el comienzo de los EE.UU. hasta hoy". (Weglyn, pag. 67) Roosevelt autorizó, apoyó y mantuvo una acción que sabía racista y descaradamente anticonstitucional. Pero este no es sino otro ejemplo de la enorme hipocresía con que siempre se condujo.

El responsable de organizar la evacuación, teniente general De Witt, declaró: "En esta guerra en que nos encontramos, una simple migración no rompe las afinidades raciales. La raza japonesa es una raza enemiga y aunque hayan nacido dos o tres generaciones en los EE.UU., posean la nacionalidad y se hayan ''americanizado'' sus lazos raciales permanecen insolubles... De esto se sigue que a lo largo de la costa oeste hay 112.000 enemigos potenciales de origen japonés". (Ten Broek, pags. 4, 110 y 337) Henry L. Stimson, ministro de la guerra, fue más lejos: "Sus características raciales son tales que no podemos comprenderlos ni fiarnos de ellos".

Otra persona bien conocida por sus amplias miras liberales que ayudó a la organización de la evacuación y al internamiento fue el Subsecretario de la Guerra, John J. McCloy, que durante cuatro años sirvió de enlace entre el Ministerio de la Guerra y la WRA (Autoridad Militar especial en tiempo de guerra), la agencia que gobernaba los campos de concentración. Después de la guerra, McCloy fue nombrado alto comisionado en Alemania y como máximo cargo aliado de la ocupación, McCloy trabajó arduamente para imponer la democracia al vencido pueblo germano.

El jefe del gabinete civil del Mando Oeste de Defensa y enlace con el Departamento de Justicia, fue Tom Clark, que más tarde sería también partícipe de los "juicios" de Núremberg. En 1966 Clark declaraba: "Sin duda he cometido errores en mi vida, pero hay dos que públicamente reconozco y deploro: uno es mi intervención en la evacuación de los japoneses de California; la otra es el juicio de Núremberg."

Abe Fortas fue otro liberal de la Corte Suprema de Justicia que tomó parte activa en la campaña contra los japoneses. Quizá fue Earl Warren el más sorprendente abogado de esta causa.

Considerando su larga carrera de liberal vocinglero es paradójico cuando menos que él, más que ninguna otra persona, liderara el sentimiento popular antijaponés, que hiciera más que nadie para que los japoneses fueran deportados y encarcelados. Como fiscal general de California Warren azuzó el racismo, en manifiesto esfuerzo por promover su carrera política. Era, además, miembro de la xenófoba organización "Hijos del país del dorado Oeste" dedicada a conservar California "como ha sido siempre y Dios entiende que debe ser: el paraíso del hombre blanco".

Los miembros de esta organización pretendían "Salvar California de la invasión amarilla y de sus compañeros renegados blancos".

En febrero de 1942 Warren testificó ante un Comité especial del Congreso sobre la Cuestión Japonesa. Ese año se presentaba a Gobernador del Estado y resultó elegido. Warren testificó, falsamente, que "los japoneses se habían infiltrado en cada punto estratégico de la costa y de los valles." A continuación Warren afirmaba, en asombrosa elucubración, que el hecho de que ningún japonés hubiera cometido hasta entonces un hecho de deslealtad era una prueba de que en el futuro los cometerían. Más tarde, cuando el Gobierno comenzó a liberar japoneses cuya lealtad estaba fuera de toda duda, el Gobernador Warren protestó para que cada japonés liberado fuera apartado de California como potencial saboteador. Sorprendentemente años más tarde, este hombre que se había aupado gracias a la xenofobia antijaponesa, realizó desde su cargo de jefe de justicia de la Corte Suprema una política abiertamente favorable a los negros.

Después de la evacuación muy pocos quisieron a los japoneses nuevamente en California. Un periodista, Robinson, amenazó con degollar a cualquier deportado que osara volver. La congresista por California, Clair Engle, declaró: "No queremos a esos japoneses de vuelta y cuanto antes nos deshagamos de ellos mejor". Un sondeo realizado por un periódico de Los Angeles a finales de 1943 mostraba que los californianos, en una proporción de 10 a 1, votarían por impedir que los ciudadanos de origen japonés se reintegraran en sus vidas normales. En los seis meses siguientes al fin del programa de evacuación se produjeron más de treinta agresiones contra la vuelta de los internados. En Fresno y en otros lugares cercanos, las casas de las familias recién regresadas fueron atacadas. Las organizaciones antijaponesas se multiplicaron en California y en la costa Noroeste.

Apenas existió oposición al Programa de Evacuación. Una curiosa excepción: Edgar Hoover, jefe del FBI, protestó enérgicamente contra el Programa. Este hombre, tan denostado por los liberales norteamericanos como la personificación del fascismo y la reacción en los EE.UU., creía que la histeria de la evacuación estaba "basada más en la presión de los políticos que en hechos reales." Afirmó que el FBI era perfectamente capaz de controlar a los pocos sujetos sospechosos (Weglyn, pag. 284).

Por su parte el predecesor de Warren, el Gobernador liberal de California Culbert L. Olson, tenía un motivo muy especial para oponerse a la evacuación. Propuso que, en vez de internar a los japoneses adultos en campos de concentración, se les llevara a las áreas rurales donde se localizaban las principales cosechas. Si los japoneses no se ocupaban de esas duras tareas -- temía Culbert -- "la avalancha de chicanos y negros será inevitable". (Weglyn, pág. 94)

Seguramente la única personalidad honesta en esta historia fue Norman Thomas, el líder de los socialistas norteamericanos, cuya actitud fue, cuando menos, nada hipócrita y considerada desde la perspectiva actual, casi heroica. Thomas había sido el portavoz y el líder verdadero del movimiento para mantener a los EE.UU. fuera de la conflagración mundial y fue la única personalidad en oponerse vehementemente al Programa de Evacuación. Thomas denunció la política de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), de la que, sin embargo, había sido co-fundador, cuando la ACLU manifestó que la Evacuación caía dentro de las atribuciones del Presidente, "lo que es -- replicó Thomas -- quizá tan ominoso como la Evacuación misma... y es comúnmente aceptado por esos que tan orgullosamente se autocalifican de liberales".

Este raro y honesto liberal (en el sentido norteamericano del término, N. del T.) se consternaba ante la general tolerancia del Programa y así lo escribió: "Con mi experiencia de casi treinta años nunca encontré más difícil el hacer despertar al pueblo norteamericano en un asunto tan importante. Los hombres y mujeres que no conocen los hechos (a excepción de la versión de color de rosa de la prensa) niegan vehemente que haya campos de concentración; aparentemente es un término sólo utilizable cuando los guardianes hablan alemán". (Weglyn, pags. 111-112)

La Corte Suprema falló sobre tres casos relacionados con el programa de Evacuación. En el Caso Hirabayashi (1943) la Corte falló unánimemente a favor de une condena contra un grupo de personas, diferenciadas únicamente por su origen racial. En el caso Korematsu (1944) se juzgaba a un Nissei (ciudadano de origen nipón) que se negó a aceptar la evacuación. El juez Hugo Black, hablando por el jurado, decidió que el Programa era válido. Ignorando las garantías constitucionales y la igualdad ante la ley, el tribunal decidió que un grupo de ciudadanos pueden ser discriminados y arrancados de sus hogares, internados en campos de concentración durante varios años, sin prueba alguna, únicamente por su origen.

Sólo a fines de 1944, en el Caso Endo, la Corte falló unánimemente que el Gobierno no tenía derecho a detener ciudadanos norteamericanos indefinidamente. Esta decisión acabó con el Programa de Evacuación. A los dos días de concluir el proceso, el Gobierno anunció que, exceptuando a los sospechosos, los japoneses encarcelados eran libres para volver a sus hogares.

Se han hecho a menudo comparaciones entre los campos de concentración alemanes y los norteamericanos. Aunque Topaz, Poston y Rio Gila no fueron nunca tan conocidos como Buchenwald, Bergen-Belsen o Dachau. El hambre y las epidemias no llegaron nunca a los campos norteamericanos; a los alemanes sí. En los EE.UU. la vida social y económica permaneció prácticamente intacta durante la Segunda Guerra Mundial. Las ciudades no fueron destruidas por los bombardeos. Nunca hordas de invasores amenazaron sus fronteras. El Gobierno americano pudo, pues, dirigir sus campos de concentración como en tiempos de paz.

La situación alemana era totalmente distinta. En los últimos meses de la guerra Alemania sostenía una lucha desesperada por su existencia y el sistema socio-económico se colapsó totalmente debido a las derrotas militares. Las horrendas escenas fotografiadas por los aliados en los campos de concentración alemanes y que fueron distribuidas como propaganda por todo el mundo mostraban, en realidad, los resultados del hambre y las epidemias que campaban a sus anchas por Europa como consecuencia de la guerra.

En los juicios de Núremberg los abogados defensores alemanes comparaban la evacuación de los judíos de Europa con la deportación de los japoneses de la costa oeste norteamericana. En ambos casos las deportaciones estaban justificadas -- según las autoridades de cada país -- por "necesidades militares". Los abogados defensores citaron los fallos del Tribunal Supremo norteamericano en los Casos Hirabayashi y Korematsu. En el fallo del primero se hacía constar que la decisión estaba basada "en el reconocimiento de hechos y circunstancias que indican que un grupo de una extracción determinada puede amenazar la seguridad nacional más que otros".

Los alemanes tuvieron, si se piensa, razones mucho mayores para internar a los judíos europeos.

Los japoneses fueron deportados bajo la sospecha de lo que podían llegar a hacer: ni un solo japonés fue realmente acusado de un caso probado de sabotaje o espionaje. Pero miles de judíos de toda Europa formaban parte, como reconocen todos los historiadores y proclaman con orgullo los judíos, de los movimientos de resistencia. Y habían cometido incontables delitos tipificados, como asesinato, incendio, robo y destrucción, antes de que los alemanes iniciaran la evacuación.

Además, los alemanes tenían mayor justificación legal para su política. La gran mayoría de los internados japoneses eran ciudadanos norteamericanos, con derecho a ser protegidos por la ley en un plano de igualdad; mientras que los judíos de Alemania y la Europa ocupada no eran, en su inmensa mayoría, ciudadanos alemanes. La mayoría de los judíos evacuados hacia el Este procedían de territorios ocupados o de países aliados de Alemania.

En la postguerra los "mass media" han insistido, durante años y con ahínco, en la "culpa" del pueblo alemán por no haber -- en general -- hecho nada cuando los judíos eran evacuados hacia el Este. ¿Cómo comparar esto con el entusiasmo sin límites y sin precedentes del pueblo norteamericano a favor de la deportación de los nipones?

Desde el fin de la guerra los alemanes han pagado más de 10 billones de dólares en indemnizaciones a organizaciones judías, al Estado de Israel y a muchos judíos individualmente, en todo el mundo, a causa de "haber sufrido física o psíquicamente, o haber sido privados injustamente de su libertad". Sin embargo, ningún internado de los campos de concentración norteamericanos ha recibido hasta ahora ni un solo dólar por todas las humillaciones, privaciones e ingresos económicos perdidos en los años de cautiverio. Sorprendentemente, sin embargo, el gobierno de los EE.UU. presionó al de la Alemania del Este para que también indemnice a judíos, que entonces no eran, y en muchos casos siguen sin serlo, ciudadanos norteamericanos. Los alemanes fueron acusados en Núremberg de "crímenes contra la humanidad", entre otros motivos, por perseguir a personas por su origen racial. ¿Qué responsabilidad tuvieron los países, incluidos los EE.UU., que constituyeron el Tribunal Militar Internacional y mantuvieron en sus territorios el mismo principio? ¿Por qué ningún norteamericano fue llamado a declarar por los mismos crímenes por los cuales los alemanes fueron juzgados y ahorcados en Núremberg?




BlBLIOGRAFiA
BOSWORTH, Allan R., America's Concentration Camps, Nueva York, 1967.
JAPANESE AMERICAN CITIZENS LEAGUE, The Japanese American Incarceration: A case for Redress, San Francisco, 1978.
MYER, Dillon S., Uprooted Americans. (The Japanese Americans and the War Relocation Authority during Worid War Two.),Tucson, 1971.
PETERSEN, William, "The Incarceration of the Japanese-Americans", en National Review, 8/12/1972.
SPICER, Edward H. - HANSEN, A. T. - LUOMALA, K. - OPLER, M. K., Impounded People (Japanese Americans in the Relocation Centers), Tucson, 1969.
TEN BROEK, Jacobus - BARNHART, E. H. - MATSON, F. W., Prejudice, War and the Constitution, Berkeley, 1968.
WEGLYN, M., Years of Infamy (The Untold Story of America's Concentration Camps), Nueva York, 1976.





Campo de Concentración de Gila

Ubicación: 72 Kms al sureste de Phoenix, en el condado de Pinal, Arizona, cerca a Sacaton. Terrenos alquilados a la Reservación India de Pima.

Extensión: 6800 Ha divididas en dos campos: Canal y Butte.

Máxima población: 13348 al 30 de Dic 1942. Abierto el 20 de Julio de 1942.

Clima y medioambiente: desértico con temperaturas de 52 Grados C. Grandes tormentas de polvo.

Población penal: 10814 nipoamericanos.

Situación Sanitaria: diarrea, tuberculosis, fiebre del valle y otras menos importantes.

Campo de Concentración de Granada

Ubicación: Prowers County Colorado 22 Kms al este de Lamar, 32 Kms al oeste de Kansas. Comprado a propietario privado. Ubicado en una colina a 1100 metros sobre el nivel del mar.

Extensión: 600 ha

Clima y medioambiente: Campo árido y polvoriento.

Población penal: 7319. 6285 americanos, la mitad de origen rural y el resto urbano.

Situación Sanitaria: La poliomelitis fue el problema mas grave de este campo.

Campo de Concentración de Heart Mountain

Ubicación: Propiedad Federal. Elevación 1400 m.

Extensión: 18400 ha

Máxima Población penal: 10767.

Clima y medioambiente: Severo con temperaturas de 35 gradosC bajo cero. Polvoriento. El mayor problema el polvo y las serpientes.

Situación Sanitaria: El mayor problema sanitario se debió a que los internos procedían de zonas calurosas.

Campo de Concentración de Jerome

Ubicación: En los condados de Drew y Chicot al sureste de Arkansas

Extensión: 4000 ha

Población penal: 8497

Clima y medioambiente: tropical, verde y húmedo

Situación Sanitaria: Buena. El campo no estaba muy vigilado puesto que estaba rodeado por áreas donde se desarrollan la mayor cantidad de serpientes en el país.

Campo de Concentración de Manzanar

Ubicación: Inyo County, Ca, en el Valle Owens 360 Kms al norte de Los Angeles

Extensión: 2400 ha

Población penal: 10046.

Clima y medioambiente: desértico, inviernos y veranos muy severos.

Situación Sanitaria: Buena. Fue uno de los campos más custodiados debido a la agresividad de los pobladores de la zona.


Campo de Concentración de Minidoka

Ubicación: en Jerome County en el centro sur de Idaho 10 Kms al norte de Eden

Extensión: 13400 ha

Población penal: Población 9397

Clima y medioambiente: hostil con grandes tormentas de polvo. Considerado uno de los "mejores" campos por la homogeneidad de la población y la administración benevolente.


Campo de Concentración de Poston

Ubicación: Yuma County Arizona 27 Kms al sur de Parker, en la Reserva India de Colorado

Extensión: 28400 ha

Población penal: 17814 internos

Clima y medioambiente: Desértico, el más caluroso de todos los campos.

Situación Sanitaria: Buena


Campo de Concentración de Rohwer

Ubicación: Desha County al sureste de Arkansas

Extensión: 4000 ha

Población penal: 8475 internos.

Clima y medioambiente: lluvioso caliente y húmedo

Situación Sanitaria: Buena. La mayoría de los internos de procedencia urbana.


Campo de Concentración de Topaz

Ubicación: Millard County, Utah, near Abraham, 224 Kms al Sur de Salt Lake City. A 1400 m sobre el nivel del mar.

Extensión: 8000 ha

Población penal: 8130 internos

Clima y medioambiente: Temp 41 grados C en verano y -35 gradosC en invierno. Mucho viento y tormentas de polvo.

Situación Sanitaria: Buena


Campo de Concentración de Lago Tule

Ubicación: Klamath Falls Basin en el norte de California, justo al sur de la frontera con Oregón.

Extensión: 10400 ha

Población penal: 18789 internos

Clima y medioambiente: Relativamente tolerable, a 1220 m sobre el nivel del mar, en lo que fue un lago.

Situación Sanitaria: Buena







Orden ejecutiva que disponía el internamiento

EXECUTIVE ORDER NO. 9066


FEBRUARY 19, 1942


Authorizing the Secretary of War to Prescribe Military Areas Whereas, The successful prosecution of the war requires every possible protection against espionage and against sabotage to national defense material, national defense premises and national defense utilities as defined in Section 4, Act of April 20, 1918, 40 Stat. 533 as amended by the Act of November 30, 1940, 54 Stat. 1220. and the Act of August 21, 1941. 55 Stat. 655 (U.S.C., Title 50, Sec. 104): Now, therefore, by virtue of the authority vested in me as President of the United States, and Commander in Chief of the Army and Navy, l hereby authorized and direct the Secretary of War, and the Military Commanders whom he may from time to time designate, whenever he or any designated Commander deem such action necessary or desirable to prescribe military areas in such places and of such extent as he or the appropriate Military Commander may determine, from which any or all persons may be excluded, and with respect to which, the right of any person to enter, remain in, or leave shall be subject to whatever restriction the Secretary of War or the appropriate Military Commander may impose in his discretion. The Secretary of War is hereby authorized to provide for residents of any such area who are excluded therefrom. such transportation, food, shelter, and other accommodations as may be necessary, in the judgment of the Secretary of War or the said Military Commander and until other arrangements are made, to accomplish the purpose of this order. The designation of military areas in any region or locality shall supersede designation of prohibited and restricted areas by the Attorney General under the Proclamation of December 7 and 8, 1941, and shall supersede the responsibility and authority of the Attorney General under the said Proclamation in respect of such prohibited and restricted areas. I hereby further authorize and direct the Secretary of War and the said Military Commanders to take such other steps as he or the appropriate Military Commander may deem advisable to enforce compliance with the restrictions applicable to each Military area herein above authorized to be designated. including the use of Federal troops and other Federal Agencies, with authority to accept assistance of state and local agencies. I hereby further authorize and direct all Executive Department, independent establishments and other Federal Agencies, to assist the Secretary of War or the said Military Commanders in carrying out this Executive Order, including the furnishing of medical aid, hospitalization, food, clothing, transportation, use of land, shelter, and other supplies, equipment, utilities, facilities and service. This order shall not be construed as modifying or limiting in any way the authority granted under Executive Order 8972. dated December 12.1941, nor shall it be construed as limiting or modifying the duty and responsibility of the Federal Bureau of Investigation, with response to the investigation of alleged acts of sabotage or duty and responsibility of the Attorney General and the Department of Justice under the Proclamation of December 7 and 8, 1941, prescribing regulations for the conduct and control of alien enemies, except as such duty and responsibility is superseded by the designation of military areas thereunder.

Franklin D. Roosevelt

The White House, February 19,1942.
Powered By Blogger

Seguidores