La Ilíada (en griego antiguo Ἰλιάς: Iliás; en griego moderno
Ιλιάδα: Iliáda) es una epopeya griega y el poema más antiguo escrito de la
literatura occidental. Se atribuye tradicionalmente a Homero. Compuesta en
hexámetros dactílicos, consta de 15.693 versos (divididos por los editores, ya
en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de
Aquiles (μῆνις, mênis). Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en
el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del
nombre griego de Troya, Ιlión.
Tanto la Ilíada como la Odisea fueron consideradas por los
griegos de la época clásica y por las generaciones posteriores como las
composiciones más importantes en la literatura de la Antigua Grecia y fueron
utilizadas como fundamentos de la pedagogía griega. Ambas forman parte de una
serie más amplia de poemas épicos de diferentes autores y extensiones
denominado ciclo troyano; sin embargo, de los otros poemas, únicamente han
sobrevivido fragmentos. Fue muy famosa en su época y es obligatorio estudiarla
en Grecia.
ASESINATO
DEL DIRIGENTE OBRERO PERONISTA AUGUSTO TIMOTEO VANDOR,
SECRETARIO
GENERAL DE LA UNIÓN OBRERA METALÚRGICA
Augusto Timoteo Vandor, El Lobo, ex suboficial de la Armada Argentina, nacido
en 1923 en Bovril, un pueblo entrerriano donde se aquerenció don Roberto Vandor
-y su esposa Alberta-, un labriego francés de ascendencia holandesa. Gran parte
de los seis años que pasó como suboficial en la Marina de Guerra transcurrió a
bordo del duro celibato en un rastreador (el Comodoro Py). El general Perón
llevaba ya un año de mandato cuando El Lobo pidió la baja como cabo primero
maquinista (1947).
Tres años después aparece en el plantel obrero de la fábrica Phillips, del
porteño barrio de Saavedra y a la vera de la avenida General Paz. Fue allí
donde conoció a Elida María Curone, su esposa desde 1963. Para entonces ya era
un líder al nuevo estilo, negociador y poderoso. Ya en 1954 había comandado una
huelga por mejoras salariales y logrado superar las primeras rencillas internas
que resuelve en su favor. Ya estaba en la Unión Obrera Metalúrgica de la
República Argentina. La legendaria UOM.
Augusto Vandor, Andres Framini, Solano Lima
A la caída del peronismo, en las jornadas de septiembre de 1955, la Revolución
Libertadora decide su encarcelamiento por seis meses y lo despiden de la
Philips. Pero cargado ya con los primeros sinsabores, y de un instinto que le envidiaron
quienes le disputaron su poca discutida conducción, creció en un par de años:
el poder sindical de Vandor se afianzó desde 1958 (se asegura que conoció
entonces a Perón en su exilio de Ciudad Trujillo). Pero, cuando le pareció
necesario, desobedeció a su líder en el exilio de Puerta de Hierro,
especialmente para el caso de alguna elección de la que esperaba beneficiarse.
Aprendió a negociar con empresarios y militares y armó estrategias cambiantes y
casi siempre destinadas a conseguir poder o para conservarlo y volcarlo al
Movimiento Obrero y a su gremio.
Todo ello hizo de este dirigente sindical de la entonces poderosa Unión Obrera
Metalúrgica (UOM) un objeto del deseo. De unos de acercarse y de otros de
eliminarlo por suponerlo una obstrucción al regreso del general Perón a su
Patria. En esos años la ortodoxia peronista recalaba en gremios como el SMATA
(donde operaban grupos juveniles de la resistencia para los cuales la ultima
ratio era la eliminación física del Lobo y se contaban anécdotas de mercenarios
que cuando estaban por jalar el gatillo aparecía el enviado del dirigente
metalúrgico que lo compraba con unos pesos o un puestito de colaborador en
alguna seccional). La contrafigura era José Alonso del Vestido (también
asesinado por la misma banda armada) que llegó a conformar las 62
Organizaciones de Pie junto a Perón y simbolizaba en extremo la lealtad.
Evidentemente muchas de estas opciones de la interna gremial peronista eran
relativas y el tiempo les dio la razón. Nadie era tan traidor ni tampoco nadie
era tan leal. Era una época muy difícil y dura, en donde todo el peso de la
Resistencia Peronista lo llevaba el Movimiento Obrero. Los políticos del
peronismo (que habían usufructuado del régimen más que nadie, estaban borrados,
dedicados a limpiarse de haber sido partícipes de esa etapa de la vida
nacional).
Perón desde su exilio implementaba distintas estrategias para una guerra
prolongada y era sostenido económicamente por muchas organizaciones obreras de
nuestro país.
El entrismo una nueva forma de
infiltración
En el peronismo persistían distintos sectores y algunos tenían muy poco
destino. Uno de ellos era el de los izquierdistas que contaban con los que,
desde estructuras políticas tradicionales del marxismo querían poner en
práctica el llamado entrismo. O sea la infiltración en el peronismo para ser
ellos la vanguardia esclarecida que los conduzca a la revolución. Obviamente
eran una minoría descalificada. No podían hacer pie en una fábrica, no poseían
componentes obreros. Eran todos seudo intelectuales trasnochados. De vez en
cuando recibían aliento de ex conservadores y oligarcas como John Willian
Cooke, luego devenido en miliciano de la guerrilla marxista leninista de Fidel
Castro. Naturalmente estos personajes no tenían consenso en el pueblo
peronista.
El movimiento obrero es dinámico y las permanentes pujas de poder lo llevaron a
favorecer distintas líneas. Así fue como apareció de la mano de las nuevas
tendencias que hacían pie en la Iglesia Católica, grupos cristiano-marxista que
imaginaban el libreto político a gremialistas como Raymundo Ongaro o Ricardo De
Luca. Sus nombres: Rogelio Pajarito García Lupo (ex candidato frustrado a
diputado en el 46 por la Unión Cívica Nacionalista), Rodolfo Walsh con un breve
paso por la Alianza Libertadora Nacionalista y hermano de uno de los pilotos
navales que participo en la planificación del bombardeó a la plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 con un saldo de
más de 364 muertos y 700 heridos). Uno de los objetivos era tratar de destruir al Lobo Vandor
y su obra gremial de cualquier manera. En un diario llamado de la CGT de los
Argentinos se empezó a narrar una historia en capítulos que posteriormente se
conocería como ¿Quién mató a Rosendo? Haciendo referencia y acusando a Vandor
de haber asesinado al secretario general de la UOM Avellaneda, Rosendo García
en la confitería La Real en 1966, pese a que la Justicia había sobreseído en
forma definitiva al gremialista.
Paradojas de la vida: en ese librito el futuro
Jefe de la “inteligencia montonera” acusaba a Armando Cabo (padre de Dardo) de
haber sido partícipe de la muerte de Rosendo García y gatillero en esa ocasión.
Luego Cabo sería uno de los ejecutores del ‘Lobo’.
El vandorismo
Vandor había transitado por difíciles caminos pero jamás había traicionado a la
base obrera de su gremio que era peronista y pese a que en su momento intentó
hacer el peronismo sin Perón, terminó por entender que no tenía futuro lejos
del líder. Y como buen entendedor fue y arregló con Perón e inmediatamente lo
mataron… ¿qué significativo no? Cuando supuestamente traicionaba a Perón nadie
conseguía llegar a él y matarlo y cuando volvía al redil y se ponía al servicio
del Líder era cruelmente masacrado por un grupo en donde lo que menos
predominaba era el peronismo militante, sino resentidos y antiperonistas, como
el mencionado Walsh.
Los asesinos
El grupo que asesinó el 30 de junio de 1969 en la sede de su gremio a Augusto
Timoteo Vandor se empezó a conformar un año antes. Su primer miembro fue el
periodista y escritor (devenido luego en espía y terrorista) Rodolfo Walsh.
Luego vino Raimundo Villaflor, Carlos Caride, Horacio Mendizábal. Una última
incorporación fue el fundador del Movimiento Nueva Argentina (desprendimiento
del Movimiento Nacionalista Tacuara), Dardo Cabo (a la sazón hijo de un gremialista
vandorista: Armando Cabo). Para la operación se contó como grupo de apoyo a
Eduardo De Gregorio, Roberto Cirilo Perdía y Norberto Habegger que operaban con
el nombre de Los Descamisados.
La Operación Judas
Las primeras reuniones se llevaron a cabo en la sede de la CGT de los
Argentinos en Paseo Colón 731. El planificador fue Rodolfo Walsh, (NG Profesor
Neurus o Esteban) el fierrrerio (o sea las armas) lo obtuvo Caride y Mendizábal
y los planos de la sede de la UOM, en La Rioja 1945, los hizo Dardo Cabo, quien
había sido culata (guardaespaldas) del mismísimo Lobo Vandor (y en 1965 jefe de
la custodia de Isabel Martínez de Perón que llegó al país para confrontar con
el ‘Lobo’). Cabo confesaría años después que la planificación hasta en sus
mínimos detalles las hizo Walsh, que tenía desde su antiperonismo un odio
visceral hacia el Lobo. Cabo estuvo en la parte de acción directa.
El nombre operativo que adoptaron para la orga que operaría fue Ejercito
Nacional Revolucionario. A posteriori asesinaron al dirigente del vestido José
Alonso y consecutivamente junto con Los Descamisados se fusionaron en 1972 con
la OPM Montoneros, pese a conocer el origen espurio de la banda nacida al
amparo de la inteligencia militar del gobierno del general Juan Carlos Onganía,
que había llevado a cabo el secuestro de Aramburu para culpar al peronismo y
detener un inminente golpe del sector liberal. Los miembros de la banda
mencionada no sobrevivieron los años duros que ya se vislumbraban, salvo
Roberto Cirilo Perdía y Horacio Verbitsky (que hacia sus primeras armas como
oficial de inteligencia a las órdenes de Walsh). Siempre es bueno recordar que
este oscuro escritor hoy elevado a la categoría de anacoreta y penitente padre
del periodismo independiente por la mersa culturosa, fue el que hizo la
inteligencia para matar primero a Vandor luego a José Alonso y después a José
Ignacio Rucci de los conocidos y muchos más sin tanto renombre.
Este es el relato de los asesinos en la revista El Descamisado n° 41, 26 de
febrero de 1974, dirigida por Dardo Cabo (quién se inició en el periodismo en
la revista Extra de Bernardo Neustadt, junto a Miguel Bonasso, otro integrante
de la banda armada marxista). La nota se titulaba: Quienes y cómo mataron a
Vandor en donde se elabora una versión periodística del hecho. Tratando de
demostrar que dicho asesinato salió del Movimiento Peronista. Igual actitud
habían tomado con el secuestro de Aramburu, asesinado por el onganiato y sus
servicios y asumido por el grupito de imberbes que conformaron la banda
montoneros:
"La tanga funcionó
Para poder entrar habíamos armado un expediente judicial con los datos del juez
y juzgado que entendían en la causa Salazar-Blajakis. Conseguimos los sellos,
nombre, todo como el autentico. (Obviamente esto lo había conseguido el
empleado judicial Horacio Mendizábal).
Cuando el portero abrió la puerta, uno de nosotros se hizo pasar por oficial de
justicia, le mostró el expediente y preguntó por Vandor. esperen un momentito,
dijo el portero. Le dije que no, que tenía que recibir el expediente y se le
mostró una credencial de Tribunales. Como dudó, otro de nosotros sacó una
credencial de la Policía Federal y dijo que era de Coordinación. Entonces abrió
la puerta y preguntó por los otros tres. El de coordina respondió que venían
todos juntos.
Entramos. Los ocasionales testigos estaban desarmados, nos tenían a los cinco
adentro y nosotros les estábamos dando órdenes a ellos. La cosa se les había
dado vuelta. Las metralletas las llevábamos debajo del brazo teníamos pilotos- y una en un
maletín. Eran las 11.40 u 11.38.
El portero nos dice que tenemos que esperar a Vandor abajo. Pero nos imaginamos
que iba a avisarle que estaba la cana y por eso lo empujamos hacia arriba
mientras le contestamos que nos tiene que recibir. Se le pone la 45 en la
cabeza y le decimos Vamos juntos. En ese momento se hace todo el despliegue.
Se reduce a las cuatros o cinco personas que estaban abajo. Eso lo hace uno.
Otro se va hacia un pasillo que conducía al fondo, porque sabíamos que allí
había gente y teníamos que controlar los teléfonos. Los otros tres suben arriba
(sic), incluido el compañero que transportaba el maletín con los tres kilos de
trotyl; cada uno llevaba un tipo fundamentalmente de escudo por si alguien
tiraba de arriba. Hasta el momento nadie se enteraba de nada; había un pequeño
revuelo abajo, pero como a esa hora siempre se trabajaba mucho no se percatan
de lo que realmente sucede. A los reducidos de la planta baja se los pone panza
abajo a un costado de la escalera y estaban en esa tarea cuando por una de las
puertas apareció Victorio Calabró... No podía creer que le estaban poniendo un
fierro en la cabeza, se quedó mudo, esa era su casa, ¿qué estaba pasando? Mudo,
ni una palabra. La puerta de la calle estaba cerrada y la consigna era no abrir
a nadie.
¿Dónde está Vandor?
Los tres de arriba le preguntaron al portero en qué lugar estaba Vandor. No sé,
no sé…, decía todo el tiempo; no dijo nada fue el único tipo que se mantuvo en
la suya. Uno de los tres empezó a abrir cada puerta que encontraba; cada vez más
oficinas y en todas gente que debía ser reducido. En la planta alta había dos
especies de vestíbulos con bastante gente: unos treinta en total. A todos se
los ponía contra la pared para que no nos junasen la cara, pero tuvimos mala
leche, porque en casi todas las paredes de arriba había espejos y pudieron ver
todo.
El primero seguía abriendo puertas buscándolo a Vandor y justo cuando se dirige
a una que permanecía cerrada, se abre y aparece el Lobo, atraído quizás por las
voces de mando que debe haber escuchado. Alcanzo a preguntar qué pasa y vio que
lo apuntaba una pistola 45 a tres metros de distancia. Se avivó automáticamente
de cómo venía la cosa porque levantó los brazos para cubrirse el pecho. Todo en
una fracción de segundos. El compañero disparó y Vandor recibió dos impactos en
pleno pecho. Al girar recibió otro debajo del brazo y cuando cae dos más en la
espalda. Pero ya estaba muerto. Cayó adentro de la oficina de la que había
salido y los pies asomaban por la puerta. Un tipo que andaba escondido adentro,
a quien no habíamos visto, empezó a gritar mataron al Lobo, mataron al Lobo.
El compañero del maletín prendió la mecha de trotyl, ingresó a la oficina el
cuerpo de Vandor estaba en la antesala- y puso la bomba debajo del escritorio
de éste. No entre las piernas como después declaró el peronista Vitali que estaba
allí. Eso no es cierto. La mecha del trotyl duraba cuatro minutos más o menos.
A la gente que estaba reducida le dijimos que a partir de que nos fuéramos
tenían tres minutos para desalojar el local porque iba a volar todo. Estaban
todos muertos de miedo, el único que mantenía la lucidez era un viejito que
tenía puesto un gabán de lana y respondía ante las instrucciones que dábamos.
Bajamos en orden. En la puerta había un grupo de personas que se presentaron
como periodistas, pero desaparecieron apenas vieron armas. Jamás hicieron
declaraciones, nunca supimos quienes eran. Nos fuimos hasta Rondeau y el auto
seguía en marcha; habían pasado cuatro minutos".
Croquis de la planta baja y alta de la UOM
Hasta aquí parte del relato de los asesinos de este dirigente obrero peronista.
No se conoce que ningún juez o fiscal de la época haya procesado o al menos
llamado a declarar a estos tipos como el mencionado Rodolfo Walsh o Profesor
Neurus al que hoy dan su nombre a cátedras, plazas, premios periodísticos, etc.
Como en el caso de José Alonso (asesinado por la misma banda armada) o de José
Ignacio Rucci, siempre está presente el mismo siniestro personaje.
Cuando se cumple un nuevo aniversario de este cruel asesinato ni su gremio ni
sector alguno del sindicalismo se acuerda del hecho. Es lamentable, pues
algunos de los miserables que conservan el poder en la UOM, hoy se abrazan con
los asesinos y deciden que “es mejor olvidar”.
Ante la mediocridad reinante en el campo del Movimiento Obrero Organizado
queremos recordar a este dirigente que supo testimoniar su compromiso con los
Trabajadores y la Patria con el sacrificio de su propia vida.
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CARTA DE PERÓN ALUDIENDO AL DIRIGENTE OBRERO AUGUSTO VANDOR
En una carta a Antonio Caparrós, fechada en Madrid, en julio de 1969, el General le decía, entre otras cosas, después de alabar al sindicalista "... en los últimos tiempos, Vandor actuaba con una misión del Comando Superior, y que la había cumplido bien e inteligentemente. A ello iba unido el deseo o el deber que la conducción tiene de defender a sus dirigentes y evitar su destrucción, aún cuando hayan cometido algunos errores. Lo que no ha podido evitar ha sido su asesinato que, si se atan bien los cabos de cuanto le acabo de referir, pueden inferirse las causas y los autores intelectuales del hecho. Porque nada le pasó cuando actuaba por sí, dentro de sus propias aspiraciones y, cuando comenzó a actuar al servicio de la conducción del Movimiento Peronista con una misión de gran importancia, fue asesinado. Esto quiere decir además que sus asesinos no son peronistas aunque haya algunos que lo hayan odiado y sí quiere decir que el asesinato se ha gestado y organizado entre nuestros enemigos"
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DECLARACIÓN DEL ENR CON MOTIVO DEL
AJUSTICIAMIENTO DE AUGUSTO T. VANDOR
Al pueblo de la Patria:
I. - Siendo las 11.36 hs. del 30 de junio de 1969, el Comando "Héroe de
la Resistencia Domingo Blajaquis" del Ejército Nacional Revolucionario que ocupó
el local de la UOM, sito en la calle La Rioja 1945, cumpliendo el "Operativo
Judas", procedió al ajusticiamiento del traidor Augusto Timoteo Vandor,
complementando la acción con la voladura parcial del edificio para no afectar
fincas vecinas. Este objetivo fue dispuesto en razón de los cargos comprobados
que se detallan a continuación:
1. Por haberse confabulado con el integracionismo en la entrega de la
huelga revolucionaria del Lisandro de la Torre, el 17 de enero de
1959.
2. Por haber aceptado las cláusulas de productividad impuestas por los
monopolios metalúrgicos en el convenio colectivo firmado el 30 de octubre de
1959.
3. Por haber formado grupos de matones a su servicio, con apoyo policial
en armamento y credenciales.
4. Por haberse constituido en el principal agente del integracionismo
frigerista, dentro de las filas del proletariado
nacional.
5. Por haber mantenido al movimiento obrero en la pasividad cuando el
gorilismo desconoció el triunfo de la voluntad popular el 18 de marzo de
1962.
6. Por haber ofrecido colaboración activa al golpe militar de Campo de
Mayo, encabezado por el cipayo general Onganía el 20 de setiembre de
1962.
7. Por su pasividad ante la tortura con la que asesinaron al compañero
Felipe Vallese.
8. Por haber formado un aparato de escribas con la misión de enmascarar
su traición detrás de frases
nacionalistas.
9. Por haber orientado la constitución del llamado frente nacional y
popular al servicio del integracionismo frigerista, en la fórmula cipaya Solano
Lima-Silvestre Begnis el 7 de julio de
1963.
10. Por haber entregado el Plan de Lucha del 21 de mayo al 24 de junio de
1964.
11. Por sus vinculaciones con la sección gremial de la
SIDE.
12. Por ser un elemento vinculado a la CIA, tal como lo denunciara
oportunamente el General Perón.
13. Por haberse complotado con el gobierno gorila-radical en mantener
pasivo al Movimiento Obrero cuando el General Perón inició el Operativo Retorno
el 2 de diciembre de 1964.
14. Por su alianza con el neoperonismo a partir de las elecciones del 14
de marzo de 1965.
15. Por haber orientado la formación del congreso antiperonista de
Avellaneda el 23 de octubre de 1965.
16. Por haberse complotado con el gobierno gorila-radical en el
hostigamiento a la misión que Isabel Martínez cumpliera por orden del General
Perón, contra la alianza vandorista-neoperonista, a partir del 10 de octubre de
1965.
17. Por su enfrentamiento con las "62 de Pie junto a Perón" a las que
acusó de trotskystas el 29 de marzo de
1966.
18. Por su alianza con el integracionismo frigerista en las elecciones
provinciales, enfrentado al peronismo, en los años
1965-66.
19. Por haber participado activamente en el asesinato de los compañeros
Domingo Blajaquis y Juan Zalazar el 13 de mayo de
1966.
20. Por haber sido uno de los gestores del golpe antinacional que
instauró la actual dictadura de los monopolios apátridas el 28 de junio de
1966.
21. Por haber impuesto la traición a la huelga portuaria de
octubre-noviembre de 1966.
22. Por haber impuesto la capitulación en el Plan de Lucha de
febrero-marzo de 1967.
23. Por haberse complotado con la dictadura militar de los monopolios
para sabotear el surgimiento y la existencia de la CGT de los Argentinos, a
partir del 28 de marzo de 1968.
24. Por haber convertido la UOM en un aparato de freno, corrupción y
delación, afiliarla a la FITIM y apoyar a la
IADSL.
25. Por haber traicionado la heroica huelga petrolera del 25 de setiembre
al 18 de noviembre de 1968.
26. Por negociar despidos, por las coimas con retenciones sindicales,
servicios sociales, cajas de previsión, compra y construcción de locales, por
los negocios de quiniela y chatarra.
27. Por haber preparado la entrega del Movimiento Sindical al Régimen,
gestión que desempeñaba activamente, traicionando el paro del 1ro de julio de
1969, hasta las 11.38 del 30 de junio de 1969, momento de su
ajusticiamiento.
II. - El Ejército Nacional Revolucionario ratifica los términos de la
comunicación cursada en fecha 5 de agosto de 1970 al juez de la causa, al
abogado Isidoro Ventura Mayoral y a los diarios La Razón y Crónica. La
comunicación de referencia se concretó al solo efecto de detener la tortura a
que estaban siendo sometidos los Montoneros Guzzo Conte Grand y Fierro, ambos
absolutamente ajenos al ajusticiamiento del traidor Augusto Timoteo
Vandor.
III. - El Ejército Nacional Revolucionario resolvió no hacer propaganda
sobre el "Operativo Judas" hasta no disponer de una fuerza suficiente para
garantizar la continuidad de su acción. Alcanzado ese objetivo decide hacer
público el presente Comunicado Nro. 3.
IV - Los traidores al movimiento obrero son doblemente Judas, traicionan
al Movimiento Nacional Peronista y traicionan a la propia clase obrera de la que
surgen. Está resuelto -y así se hace- que sean los primeros en caer bajo el puño
de hierro de la Justicia del Pueblo, los traidores al movimiento obrero son la
principal quinta columna enemiga dentro de las filas del proletariado nacional.
Es imperioso que la vanguardia de los activistas obreros esté totalmente
desvinculada de los lineamientos, organización y conducción traidora. Separar
definitivamente del movimiento sindical la línea traidora es una exigencia que
ya no se puede demorar más en cumplir. Debe haber una muralla sostenida entre
los revolucionarios y los traidores, muralla sostenida en la conciencia
nacional, firmeza en la ejecución de las resoluciones, amor a la patria, lealtad
para con nuestros mártires y odio a muerte a todo lo que representa al
enemigo.
V. - Cumplimos en reiterar la apreciación del General Juan Domingo Perón,
sobre el traidor Augusto Timoteo Vandor, en los años 1965/66. Por su acción de
"engaño, doblez, defección, satisfacción de intereses personales y de círculo,
desviación, incumplimiento de deberes, componendas, acomodos inconfesables,
manejo discrecional de fondos, putrefacción, traición, trenza. Por eso yo no
podré perdonar nunca, como algunos creen, tan funesta gestión. En política no se
puede herir, hay que matar, porque un tipo con una pata rota hay que ver el daño
que puede hacer". En coincidencia con esta opinión, el Ejército Nacional
Revolucionario, procedió a su ejecución.
VI.- Observamos atentamente a las conducciones sindicales. Nuestro puño
es hoy más fuerte que cuando ajusticiamos a los traidores Augusto Timoteo Vandor
y José Alonso. Para los Judas no habrá perdón. Elijan libremente todos los
dirigentes sindicales su destino.
¡Viva la Patria!
Ejército Nacional Revolucionario Buenos Aires, 7 de febrero de
1971
(Publicado en "Cristianismo y Revolución" Nº
28 (pags. 52 y 53)
Diario "Crónica"
Atentado a Vandor
De "Crónica TV"
Después del asesinato de Vandor
Por Andrés Bufali
Para LA NACION
Ocurrió hace 35 años, cuando el liderazgo de la CGT era un enorme factor de
poder, y sirvió para iniciar un baño de sangre, con los impredecibles efectos
que aún se padecen. Fue el asesinato de Augusto Timoteo Vandor (el
"Lobo", jefe sindicalista de la Unión Obrera
Metalúrgica (UOM), cuyos detalles me tocó cubrir como cronista y que relaté en
un libro reciente que se titula Con Soriano por la ruta de Chandler, en
homenaje al colega con quien debí compartir aquel helado lunes 30 de junio de
1969.
El episodio sucedió poco después de que el general Onganía (presidente de
facto) hiciera encarcelar en Santa Rosa a los gremialistas rebeldes Agustín
Tosco, Raimundo Ongaro, Elpidio Torres, Ricardo de Luca y Antonio Scipione, y designara
interventor de Córdoba a Jorge Raúl Carcagno, el mismo militar que cuatro años
después fuera designado comandante en jefe del Ejército por el presidente
Cámpora. Onganía acababa de decretar un aumento de penas para aquellos a los
que se les probaran "actividades comunistas". No obstante, con
diferencia de horas estallaron bombas en quince supermercados Minimax, uno de
cuyos dueños, Nelson Rockefeller, estaba a punto de llegar como enviado
especial del presidente Richard Nixon. Y justamente el día de ese arribo,
Onganía autorizó la expulsión de extranjeros, con una moderna versión de la
detestable ley de residencia. El clima político se enrarecía.
Tres días antes de caer asesinado Vandor, durante una manifestación en Plaza
Once, las balas policiales habían acribillado a Emilio Jáuregui, del Sindicato
de Prensa. Se avecinaba, además, un paro general decretado por la "CGT de
los Argentinos", la opositora al gobierno militar.
Un telefonazo me estremeció en el empleo público en el que todavía estaba
atrapado entre las siete de la mañana y la una de la tarde: "Pusieron una
bomba en la sede de la UOM, en Rioja al 1900, y parece que mataron al «Lobo»
Vandor. Ya mandamos gente ahí y a la casa. Rajate como sea del laburo y andá al
policlínico de los metalúrgicos, en Hipólito Yrigoyen al 3300, a ver qué
averiguás". Era la voz imperante de Hugo Gambini, por entonces secretario
coordinador de Primera Plana.
Me fui a un café a pensar qué haría. Me acordé de Roberto Díaz, un metalúrgico
santiagueño que trabajaba en una fábrica de Llavallol. Apenas le hablé, me tiró
los nombres de dos amigos suyos en el policlínico de la UOM. Encontré a uno de
ellos, quien más rápido que Fu Man-chú hizo desaparecer el billete que le
deslicé para que me llevara hasta Cirugía, no sin antes recomendarme fingir ser
pariente de alguien al que estaban operando. Eso hice. Me senté en un asiento
de madera y paré la oreja. Médicos, enfermeras, camilleros, sindicalistas,
todos parecían saber de todo. Ya había trascendido el asesinato. Cerca de mí,
alguien susurró a otro alguien: "¿Sabías que el «Lobo», en el 50, antes de
entrar en la Philips como matricero, era suboficial de la Marina y que sumaba
27 pirulos cuando pisó por primera vez una fábrica? ¡Pensar que en el 56 ya era
un capo y en el 58 mandaba a todos en la UOM! ¡Eso es tener muñeca!"
"No tanta -respondió el otro-, era tan ambicioso que se puso al general en
contra. ¡Y mirá..!".
De pronto, aparecieron dos morochos pesados, tres camilleros y un par de
médicos, que llegaron hasta Cirugía con el mismísimo Vandor ya convertido en
historia, medio tapado con una sábana, con sus ojos celestes abiertos. Apenas
los pesados empezaron a sospechar de nuestra presencia llegó Elida Curone, la
esposa de Vandor, y la atención se desvió hacia ella. Un médico le dijo
llorando: "¡Negrita, lo mataron al «Lobo», lo mataron!"
Ella gritó: "¡No! ¡A él, no! ¡A él no lo mataron! ¡Eso es una mentira!
Ustedes todavía pueden salvarlo. Venga conmigo, doctor". Y lo obligó a
entrar en Cirugía. Más tarde me enteré de que acarició lentamente el cuerpo de
su esposo. Luego oí su voz y la del médico. Ella dijo: "Uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis. ¡Son seis agujeros! ¿Cuál me lo llevó?" El médico le
pidió: "Por favor, no hagas eso, «Negrita». No sufrió".
Cuando llegué a la revista, el "Gordo" Soriano ya había vuelto de la
UOM y escribía un informe para Roberto Aizcorbe, jefe de la sección Política.
Había tenido más suerte que Carlitos Russo, quien se había metido en el
departamento de Vandor de la calle Emilio Mitre para hablar con la esposa, y
terminó echado cuando ésta volvió del policlínico, con la hija, sus amigas y
los guardaespaldas, para cambiarse e ir al velatorio.
El "Gordo" había logrado que el sindicalista Miguel Gazzera le
contara que en una cena reciente con Paulino Niembro, Lorenzo Miguel y Avelino
Fernández le habían sugerido a Vandor que se fuera unos meses del país porque
las cosas estaban muy calientes y lo podían matar, pero no quiso. "Unos
días después -dijo Gazzera- me confesó que si había algo jodido para él, como
pensábamos, prefería que ocurriera aquí."
No era lo único que había averiguado. En la UOM le detallaron a Soriano que
cuatro tipos habían tocado el timbre y se habían anunciado como oficiales de
justicia con una cédula judicial, y que entraron armados hasta los dientes,
redujeron a los guardias y dos corrieron hasta el segundo piso, donde
amenazaron a Victorio Calabró. "Antes de llegar al despacho de Vandor
-contaron-, éste salió a preguntar qué sucedía. Al reconocer a uno de ellos,
intentó hablarle, pero lo balearon varias veces con pistolas 45 y le dejaron
una bomba en los pies, la que destruyó una pared. Se escaparon en un auto. El
«Lobo» murió en la ambulancia que lo llevó al policlínico."
Russo alcanzó a informar que la esposa de Vandor había llegado con su nenita de
dos años, Marcela, y Roberto, de uno; luego describió cómo estaban vestidos
ellos y sus acompañantes y en qué clase de autos se movilizaban.
En la redacción esculpí en una Olivetti, de aquellas duras, tres carillas bien
detalladas con todo lo que había visto y oído. Aizcorbe -con ese acento
cajetilla que le había costado el apodo de "Petimetre"- leyó
velozmente mis datos, salió de su pecera, y delante de Soriano, Gambini, Osiris
Troiani y un tipo de Espectáculos, me preguntó: "¿Usted está seguro de todo
lo que puso aquí?" Todos me miraron. Sentí que me ponía rojo y que
empezaba a transpirar. Con dificultad, respondí: "Sí, ¿por qué?"
Aizcorbe siguió mirando mis papeles e inquirió: "¿Cómo sabe que cuando lo
llevaron a Cirugía, Vandor tenía abiertos los ojos celestes?" Expliqué:
"Porque lo vi. Yo estaba sentado a un metro de esa puerta". Aizcorbe
insistió: "¿Y de dónde sacó que tenía seis agujeros en el cuerpo?"
Traté de convencerlo: "Porque se los contó la esposa, que dijo que quería
saber cuál era la bala que lo había liquidado".
Todas las miradas se centraron en mi flaca figura. Aizcorbe seguía con su gesto
de duda. Troiani, Gambini y Soriano me miraban divertidos e interesados.
Gambini expresó: "¿Ves, Robertito? Esto no se aprende en la Sorbona".
Todos se rieron. Aizcorbe también. Luego me señaló una parte del informe y
preguntó: "¿La esposa dijo que el «Che» lo había recibido en La Habana y
que este verano se abrazó con Perón en México?" Asentí.
En el Dorá, un restaurante del Bajo, cerca de Retiro, el "Gordo"
decidió contarme lo que se había guardado en el bolsillo. "¿Oíste algo de
los tipos que reventaron a tiros a Vandor?" Negué con la cabeza. El
"Gordo" miró a los costados y soltó un susurro: "Me parece que
conozco a uno de los que subieron a matarlo".
Haciéndome el canchero conmigo mismo, puse cara de póquer. El "Gordo"
continuó: "A uno de los guardias le pareció oír que Vandor dijo algo como
«¡Hola, Cóndor!» o «¿Qué hacés, Cóndor»". Atiné a murmurar:
"¿«Cóndor»? ¿Ese no fue el nombre de un operativo nacionalista peronista
que hicieron en las Malvinas?". El "Gordo" recordó: "Sí, claro.
Unos tipos bajaron allá con un avión y pusieron la bandera argentina. Y el que
sacó las fotos fue Héctor Ricardo García, el dueño de Crónica".
Después de contarme eso, el "Gordo" pensó un poco, se levantó y fue
al teléfono. Hizo una llamada y volvió contento. Dijo: "Ya le voy viendo
las patas a la sota. El «Negro» Juárez dice que muchos creen que Vandor fue el
ideólogo del Operativo Cóndor en Malvinas". Interrumpí lo que estaba
haciendo y pregunté: "Si fue el ideólogo de ese operativo peronista, y en
marzo se abrazó con el general en México, ¿por qué un cóndor lo deja como un
colador?" La respuesta de Soriano fue: "Nada que tenga que ver con el
peronismo es fácil de explicar. Yo me conformo con saber quién es ese
cóndor", concluyó.
Al día siguiente, Aizcorbe empezó a escribir su nota, en la que se leería que
Vandor tenía de enemigos a Perón, por haber osado varias veces desobedecer sus
órdenes y disputarle la conducción de los trabajadores; al gobierno militar,
por no querer ser totalmente "participacionista", y a los
sindicalistas de izquierda, por haberles disparado en la pizzería La Real, de
Avellaneda, donde cayó asesinado uno de ellos, de apellido Blajakis y donde
murió (¿por error?) Rosendo García, del grupo vandorista. Cuando Aizcorbe se
fue a almorzar, con el "Gordo" revisamos rápidamente los recortes de
archivo referidos al Operativo Cóndor y copiamos los nombres de sus
participantes. Seguimos con los sobres de fotos de Vandor y de otros
personajes. Yo encontré el tesoro: una de las imágenes en blanco y negro mostraba
al "Lobo" hablando con un tipo joven, para mí desconocido, llamado
igual que el jefe del Operativo Cóndor. "Mirá, «Gordo» -lo sorprendí-, en este
epígrafe dice que Vandor está con Dardo Cabo, hijo de un sindicalista famoso..."
Nos miramos y supusimos que ése podía ser uno de los asesinos de Vandor, pero
no dijimos nada. Era apenas una sospecha. No todo lo que vivimos se publicó,
porque allí siempre había que confirmar los datos y las sospechas. Y a los
pocos meses, cuando Onganía clausuró Primera Plana y con el "Gordo"
habíamos pasado a trabajar en la revista Panorama, vimos varias veces a Cabo
reunido con las mismas cinco personas. Recién cuatro años después, la revista
El Descamisado revelaría que Cabo, junto con aquellos cinco hombres (que creían
en una revolución de izquierda liderada por un general de derecha: Perón)
habían integrado el Ejército Nacional Revolucionario, cuya actividad se redujo
a un par de asesinatos: el de Vandor en 1969 y el de José Alonso en 1970, para
después incorporarse a los Montoneros.
Lo último que recuerdo del caso Vandor ocurrió en 1976, cuando Osvaldo Soriano
ya había partido para su exilio. Lo nuevo que averigüé estaba referido a
Roberto Vandor, el hijo del "Lobo", que ya tenía ocho años y estaba
en segundo grado. La maestra le pidió que dibujara a su familia. Cuando le tocó
hacer al padre trazó un rectángulo. El psicólogo vio el dibujo, llamó a la
madre y le dijo: "Señora, su hijo hizo un rectángulo porque para él su
padre es nada más que una fotografía".
Julio González, Isabel Perón.Intimidades de un gobierno,
Buenos Aires, El Ateneo 2007.
El autor, que fue Director de Asuntos Jurídicos de la
Secretaría de Prensa y Difusión en la gestión Abras, Secretario Técnico de la
Presidencia y Secretario privado de la presidente Sra. María Estela Martínez de
Perón, suele frecuentar lo que algunos llaman el "campo nacional" de
la política, donde, amparado en sus pasadas magistraturas, sus pretensiones de
lealtad y su verborragia casi exclusivamente antibritánica, deslumbra a quienes
lo oyen.
Curioso su libro, por el momento elegido para editarlo, por
decir lo que dice y por cómo lo hace. Pues entre relatos de su actividad como
funcionario o como preso político trasluce ciertas intimidades de su
pensamiento que dan origen al título de esta nota. Veamos algunas.
Entretanto relata su amistad con un tal Marcos Codan, preso
con él en 1976 en el barco Ciudad de La Plata, aprovecha para encabezar su
discurso del caso con una confesión de fe ecumenista, contenida en el siguiente
diálogo (p. 22):
Codan: "-Doctor, yo sé que usted es un hombre católico
y yo quiero aclararle que soy judío". González: "-Señor, Dios
escribió una línea de su verdad en el alma de cada pueblo y en el espíritu de
cada hombre. Que profesemos religiones diferentes no significa absolutamente
nada. Y le tendí la mano, sigue, con gran emotividad".
¿Exageramos al suponer que esta anécdota gratuita esconde o
una suerte de pedido de autorización para poder decir todo lo restante, o mejor
aún un signo para que compañeros de ruta lo reconozcan?
No vamos a comentar el libro en detalle, ni a discutir la
verosimilitud o veracidad de lo relatado confrontándolo con otras fuentes.
Sino sólo a mostrar lo suficiente como para alertar desprevenidos.
En medio de protestas de lealtad, socava sin embargo constantemente
la imagen del General Perón, presentándolo como un octogenario manipulador, sin
fuerzas, sin poder efectivo, indefinido, dilatador de decisiones, gatopardista
y preocupado además sólo por mantener la estabilidad del "régimen de los
intereses económicos y financieros" (p. 43). Y otro tanto a Isabel,
sutilmente perfilada a lo largo del relato como una mujer desleal, sin
carácter, caprichosa, desconcertada, abrumada por hechos que no comprende ni
domina y que la sumen en la apatía, el sopor y el desaliento más extremos, lo
que no obsta para que le reconozca, en otros pasajes por cierto, ¡una voluntad
de acero!
Detrás de su consentida autodefinición como
"nacionalista católico" (p. 29), sus hechos y opiniones pro
montoneras, ya abundantemente manifestadas en su libro Hernandismo y
Martinfierrismo, Plus Ultra 1975 lo exhiben como sostenedor a
ultranza de las políticas más decididamente antinacionales y disociadoras que
hoy nos corroen.
He aquí una muestra:
1. A propósito de la maniobra política a que se vio obligado
el general en 1973, cuando tuvo que sacar del gobierno a Cámpora y sus
desquicios, después de variadas críticas a esta operación que salvó a nuestro
país, termina comentando peyorativamente: "Tal era el poder de Juan
Domingo Perón y sus adláteres desde el exilio: su esposa y su secretario López
Rega".
2. Cuando califica a sus compañeros
de celda es todo elogios para Taiana; Jorge Alberto Vázquez,
ex subsecretario de Relaciones Exteriores de Cámpora; el general Iñíguez, los
coroneles Julio César Perlinger y Roberto Sánchez Casaña, "católico
identificado con las doctrinas de los curas del tercer mundo"; Jorge
Cepernic, su amigo y "un valiente gobernador", o Mario Aguirre,
dirigente sindical en la CGT de los Argentinos (pp. 28 a 35).
3. Al relatar los sucesos del 20 de Junio de 1973, en la que
llama "masacre de Ezeiza", todas las sospechas son para los
defensores del palco, ninguna para los grupos guerrilleros que quisieron
coparlo (p. 37). Y lo inculpa a Perón porque en su disertación del día
siguiente "no hubo ... ninguna palabra sobre las víctimas que lo
aguardaban y sufrieron la inesperada matanza" y porque "nunca ordenó
una investigación seria que individualizase a los responsables: todo parecía
reducirse, a una estadística. Las personas de carne y hueso, las almas y los
espíritus no contaban".
4. Hace suya en alguna medida la versión de que la candidatura
de Isabel a la vicepresidencia salió de un complot extorsivo realizado por ella
y López Rega, quienes se habrían impuesto a un Perón incapaz de negarse (pp.
40-42).
5. Considera inauténtico el Modelo Argentino para el Proyecto
Nacional, porque "la redacción del modelo nacional era una tarea
que excedía al propio Perón". Remata el tema con este argumento: "Su
ausencia del país durante dieciocho años le impuso un desconocimiento de la
realidad nacional, de la geografía y de los hombres. Leer sobre un país
mientras se come el pan del destierro no es lo mismo que padecer sus crisis,
palpar sus hechos y lidiar cuerpo a cuerpo con quienes lo conducen" (p.
45).
(¿Creerá González que él lo hubiera hecho mejor? ¿No corrobora con esto
aquel juicio del filósofo, que decía que para sus lacayos no hay héroes; pero
que en realidad no es que no los haya, sino que ellos son lacayos y ven las
cosas con ojos de tales?). Y asegura por fin que "en la actualidad el
modelo argentino que bosquejó Perón sería irrelevante" porque "el
Estado no tiene poder ni patrimonio", de modo que es imposible modelar
sobre algo inexistente.
6. Sobre el intento, que atribuye al coronel Damasco, de
concertar con las juventudes peronistas, invadidas por grupos guerrilleros,
afirma que tal cosa era imposible porque unos (es decir, los fieles) repetían
"las palabras aquietadas del gobierno sin poder" y otros, los
montoneros, "las palabras inquietantes de un poder potencial pero sin
gobierno." (p. 45).
7. Sobre la ruptura de Perón con los montoneros, el 1º de
Mayo de 1974, reproduce las consignas injuriosas cantadas por éstos (¿por
qué?), pero del discurso de Perón sólo recuerda los epítetos "estúpidos e
imberbes" que el General les endilga, no el de "mercenarios al
servicio del exterior" bastante más preciso. Y para rematar asegura que
cierto personaje le contó lo siguiente: "concluido el acto, hablando a
solas y sin ocultar su contrariedad y tristeza, Perón me dijo: -Se me fue la
mano." (pp. 46 y 454).
8. Apoya abiertamente el operativo Dorrego implementado por
el general Carcagno junto con el futuro Ministro del Interior del Proceso,
Albano Harguindeguy, de igual grado. Considera este operativo una
"epopeya" porque unía la "Juventud Peronista" (o sea, los
montos), el Ejército y los productores agrícolas con el fin de canalizar los
campos inundados de la Provincia de Buenos Aires. A él le "resultaba increíble"
que "compulsado en su accionar y en su estrategia de presidente de la
República por un cacique gremial sin ningún conocimiento (se refiere a Lorenzo
Miguel)", "el octogenario" general Perón no concurriera a
inaugurar la tarea entonces terminada". Y opone a continuación, por un
lado, la patria metalúrgica, "movilización que el sector gremial
hizo de los trabajadores después de 1955- Con emotividad, con fervor, con
nostalgia de un pasado y con furia negativa a cualquier innovación. Sin otro
objetivo ni programa de gobierno que no fuesen el regreso de Perón, la apología
permanente de su apellido y la difusión de su rostro. En este sector no existía
pensamiento o labor intelectual". Del lado opuesto coloca en cambio a la
patria socialista, "movimiento de liberación nacional"
formado por grupos que partían del conocimiento dé los planes quinquenales de
Perón (1946-52 y 1952-55), de la transformación profunda del país y de las
condiciones de vida de aquella época...". "En este sector estaban los
jóvenes profesionales". Y termina, como para disimular, criticando a
Galimberti y Firmenich, el uno un muerto biológico y el otro un muerto
político. Pero nada dice de los montoneros hoy el poder, no muy inspirados en
los planes quinquenales peronistas precisamente.
9. Se enoja con Perón por haberse opuesto a la difusión de
la película La Patagonia Rebelde dirigida por Olivera sobre guión de
Osvaldo Bayer. El general había dicho entonces: "Yo viví en aquella época
y las cosas no fueron tan así". Alabando en cambio el film La
Hora de los Hornos, de Pino Solanas y Octavio Getino, añade González:
"eran los tiempos en que el viejo «camandulero» prohijaba el socialismo
nacional, a cuyos seguidores habría luego de execrar y radiar de la vida
pública".
10. Durante su gestión se opuso, nos dice, al nombramiento
del Dr. Alberto Ottalagano como rector interventor de la Universidad de Buenos
Aires en la gestión Ivanisevich. Y eso porque Ottalagano nunca fue profesor
universitario. Aunque tampoco lo fue Rodolfo Puiggrós, rector de la UBA durante
la administración montonera. Pero éste se trata en cambio para el autor de un
"notorio marxista talentoso" estudioso de los problemas argentinos,
de quien considera importante consignar que le obsequió afectuosamente uno de
sus libros menos difundido: La cruzy el feudo.
11. Sobre la ley que ordenaba la repatriación de los restos
de Rosas, resistida por algunos ministros de entonces (Rocamora, Vignes), dice
que Perón en su momento tuvo sobre don Juan Manuel sus reservas. En las notas
añade que "una década de investigaciones, iniciadas después de 1983, me
permitió acreditar con documentos fehacientes que Rosas fue mandadero- gestor
de los planes británicos y quien suscribió los tratados ratificatorios del
tratado del 2 de febrero de 1825, que adjudicó a Gran Bretaña el control
económico, financiero y marítimo de la Argentina, Chile, el Perú, Gran Colombia
(Ecuador, Colombia y Venezuela) América Central y México". Rosas, agrega,
"fue, sin lugar a duda, el autor del primer genocidio argentino, sin
contar la matanza de aborígenes". Pruebas de semejante "masacre"
(así la llama) se la dan dos libros de notorios y antipatriotas liberales. Y
finaliza con que "la sentencia judicial contra el reo Juan Manuel de Rosas
fue la pena de muerte con carácter de aleve. El fallo ordenaba la extradición
de Rosas desde Gran Bretaña para ejecutar la sentencia, pero ningún gobierno la
solicitó. Gran Bretaña protege a sus empleados".
12. Pese a su insistencia, Isabel decidió no concurrir a un
acto político de homenaje a Perón en la cripta de Olivos, el 20 de noviembre de
1975, con participación de la juventud "peronista" y organizado por
los diputados Contesti y Montenegro. Dice González al respecto "¿Quién
había aconsejado a Isabel que rehuyera de ese encuentro con su pueblo?". Y sigue: "Ser secretario privado de esta
mujer era una tarea tremenda. Fue una misión (?) que hinchó la médula de todos
mis huesos con una bilis muy amarga y en la que mi lealtad se pagó con la
cárcel. Tuve que salir yo mismo a dar explicaciones a las juventudes
congregadas, a cohonestar el injustificable capricho de la presidenta. El
episodio me produjo tanta angustia que fue la primera vez que pensé seriamente
en renunciar a mis cargos. ¡Cuánto lamento no haberlo hecho!", (pág. 387).
¿Acaso este tono es el corresponde a un secretario privado medianamente leal?
Pero dejando esto de lado, conviene de todos modos preguntar: ¿De qué misión se
trata? ¿Quién se la impuso?
Muchas otras muestras de esta curiosa manera de juzgar
acontecimientos y personalidades pueden entresacarse de las anécdotas y
recuerdos rememorados. Ellos se refieren a una etapa de la vida política donde
se aceleró la transformación del peronismo, cuyos cuadros dirigentes pasaron en
buena medida a convertirse en instrumento de los planes sinárquicos en
creciente avance. El autor estuvo al lado de Isabel en los momentos decisivos,
mientras el enemigo aprovechaba la muerte de Perón, 1º de julio de 1974, para
acelerar sus planes invasores. González silencia sin duda algunos datos y
manipula otros. Isabel le dijo por ejemplo, nos cuenta, que muchos ministros y
secretarios la engañaron. Y se sorprende de que no lo haya eximido a él de
esto. ¿Por qué será?
La misma doctrina peronista no es para el autor, como el
general enseñaba, el núcleo viviente de una realización política fundamental,
sino una serie de citas ordenadas cronológicamente, sin valor intrínseco. Mal
que le pese, junto con la misteriosa vigencia del general y de su obra en la
memoria del pueblo, ¿no sigue ese fundamento siendo determinante para que
Argentina y América románica se encuentren con su destino?
Roberto Scardanellí
Buenos Aires, 11 de
agosto de 2010
Publicado originalmente en El Pampero Americano Nº 21, agosto de 2010
sábado, 23 de junio de 2012
Exorcismo
contra Satanas y los Angeles rebeldes
El Papa León XIII tuvo una visión el día 13 de octubre de 1884, después de la cual prescribió el rezo de la oración a San Miguel al final de la Misa, y escribió y publicó el siguiente exorcismo. Se trata del texto original completo, sin omisiones, como suele encontrárselo en algunas versiones modernas.
Publicado por mandato de Su
Santidad el Papa León XIII
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén
Salmo 67.
Levántese
Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.
Como
se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así
perecerán los impíos ante Dios.
Salmo 34.
Señor, pelea contra los que me
atacan; combate contra los que me hacen la guerra. Sufran una derrota y queden
avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de confusión los que traman mi daño.
Sean como polvo frente al viento
cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo,
cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendían redes
de muerte,
sin razón me abrían trampas
mortales.
Que les sorprenda un desastre
imprevisto, que los enrede la red que escondían;
que caigan en la misma trampa que me
abrieron.
Mi alma se alegra en el Señor y
gozará de su salvación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oración a San Miguel Arcángel.
Gloriosísimo príncipe de la milicia
celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha que mantenemos
combatiendo "contra los principados y potestades, contra los caudillos
de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los
aires" (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó
incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan "alto
precio rescatados" (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las
huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño
luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas.
Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. "Fue
precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y
Satanás, el seductor de todo el mundo: fue precipitado a la tierra y con
él cayeron sus ángeles" (Apoc. 12,.8-9).
He aquí que el antiguo enemigo y
homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de "ángel de
luz" (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos
rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de
borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas
a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como
el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente
depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la
mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de
todos los vicios e iniquidades.
Los más taimados enemigos han
llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a
beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más
querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la
Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación
de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey.
Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los
espíritus que le atacan y dale la victoria.
La Iglesia te venera como su
guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos
terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para
colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que
aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a
los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para
que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo
78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y
Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás
pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).
Después de esto, confiados en tu
protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia,
nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y
seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.
He aquí la Cruz del Señor, huid
poderes enemigos.
R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
Señor, que tu misericordia venga
sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.
Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
Oremos. Dios y Padre de Nuestro
Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia,
para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de
Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de
los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos
tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el
mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.
Exorcismo: Te exorcizamos todo
espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión,
concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesu (†)Cristo,
para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de
Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero (†). En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar
al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y
cribarlos como el trigo (†). Te lo manda Dios Altísimo, a quien
en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, "el cual quiere que
todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (II
Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios
Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios
hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, "se
humilIó a sí mismo hecho obediente hasta la muerte" (Fil. 2); el cual
edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los "poderes del
infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella
todos los días hasta el fin de los tiempos" (Mat. 28, 20). Te lo manda
el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana
+. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad
desde el primer instante de su Inmaculada Concepción apIastó tu orgullosa
cabeza +.
Te lo manda la fe de los santos
Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de
los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +. Por
tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo,
por Dios + verdadero, por Dios + santo, que "de tal modo amó al mundo
que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca,
sino que viva la vida eterna" (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas
humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de
dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y
maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante
Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la
Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con
su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser
invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se
estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos,
las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban
con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los
Ejércitos.
Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
Oremos. Dios del Cielo y de la
tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas,
Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los
Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida
después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios
fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y
lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu
gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo
poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.
De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.
Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.
(Se rocía con agua bendita el lugar
y a los presentes).
Señor, no recuerdes nuestros delitos
ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).
Padre nuestro...
Se trata de un exorcismo de devoción, que puede ser realizado por cualquier laico. No se realiza en virtud de un poder propio, como en el caso del sacerdote exorcista, sino que se invoca la ayuda celestial para alejar al demonio de los lugares exorcizados y de los habitantes que en él moran.
Las horas
dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su pueblo, sometido
a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para
restablecer en nuestra patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo
de la Constitución y las leyes.
Como
responsables de este Movimiento de Recuperación Nacional, integrado por las
Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del pueblo —del que provienen y al que
sirven— declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de
restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones
democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido
llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la
violencia en el poder.
Conscientes
de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión
es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República
en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e
inminente.
Deploramos
que precisamente desde el gobierno se haya cerrado sistemáticamente toda
posibilidad de pacificar la República y alcanzar la armonía entre los
argentinos, en contraposición con el sentido de responsabilidad, la tolerancia
y la paciencia patriótica del pueblo.
La Nación
entera, y con ella la tranquilidad, el bienestar y la dignidad de los
argentinos han caído en manos de hombres y de fuerzas que aceleradamente
retrotraen a la patria a épocas de sometimiento, de humillación y de vergüenza.
Su acción
nefasta ha desquiciado y lesionado profundamente el orden político, económico y
social de la República.
Este Movimiento
de Recuperación Nacional, se lanza a la acción revolucionaria con objetivos
claros y un programa concreto para restablecer la soberanía y la justicia
social y devolver al pueblo el pleno goce de su libertad y sus derechos.
Declara
objetivos fundamentales de su acción:
En lo
político
Han violado
y desconocido el imperio de la Constitución y de las leyes, sustituyéndolo por
un llamado “derecho de la Revolución”, que no es otra cosa que el
entronizamiento de la arbitrariedad, sin más normas ni vallas que la omnímoda
voluntad de los que detentan el poder.
Se han
avasallado así las garantías y derechos individuales, sustituyéndose a
instituciones y personas de la jurisdicción de sus jueces naturales,
sometiéndolos a tribunales y comisiones especiales expresamente prohibidas por
la Constitución.
Se ha
perseguido, encarcelado y confinado en verdaderos campos de concentración a
miles de argentinos no sometidos a proceso y privados del derecho a la defensa,
por razones ideológicas o políticas.
Por
idénticas razones se ha privado a miles de argentinos de derechos esenciales,
como el acceso a los empleos públicos y la participación activa en la vida
cívica de la Nación, sin que tan graves penas provengan de la decisión de la
justicia y ni siquiera del juzgamiento de la conducta de los inculpados.
Como
consecuencia de esta arbitrariedad discriminatoria, que divide a los argentinos
en réprobos y elegidos, se ha privado de sus empleos a miles de ciudadanos, sin
tenerse en cuenta ni su antigüedad, ni su idoneidad, ni su conducta.
Se ha
excluido de la vida cívica del país a la fuerza mayoritaria con el pretexto de
inmoralidades y desviaciones en la conducta de algunos sus dirigentes;
verdadera aberración jurídica y moral que podría llevar a la exclusión de todos
los partidos, desde que todos padecen o padecieron en algún momento de males
similares.
Se ha
fomentado y organizado desde el gobierno la delación y el espionaje contra
personas e instituciones, inclusive contra las Fuerzas Armadas.
Se ha
impedido la libertad de prensa, uniformada al servicio del gobierno,
interviniendo y entregando arbitrariamente los diarios y revistas a sectores
políticos minoritarios adictos al mismo, clausurando los desafectos e
impidiéndose la aparición de nuevos órganos de opinión independiente.
Todo ello
unido a la monstruosidad totalitaria de un decreto-ley que bajo penas
gravísimas prohíbe a los ciudadanos hasta el uso o empleo individual de
palabras, fechas, símbolos, fotografías, nombres y expresiones que se
proscriben, configuran los hechos más salientes de un plan siniestro, destinado
a ahogar la libre expresión de la ciudadanía, y entronizar en el poder a
minorías antinacionales que en su hora enajenaron el patrimonio del país y
traficaron con el hambre y el dolor de los trabajadores argentinos.
Este
desborde de la arbitrariedad ha culminado con la abolición de la Constitución
Nacional vigente, sancionada por una Convención Reformadora libremente elegida
por el pueblo, con la participación de los mismos sectores políticos que apoyan
a la tiranía, Constitución que juraron acatar y defender los mismos que hoy la
vulneran y suprimen a espaldas del Pueblo y al margen de su libre voluntad
soberana, con el evidente propósito inconfesable de abolir disposiciones como
las del artículo 40, que impiden la entrega al capitalismo internacional de los
servicios públicos y las riquezas naturales del país, juntamente con otras
también fundamentales como las que sancionan los derechos del trabajador y las
que estatuyen la función social de la economía y la riqueza.
Por un acto
arbitrario y despótico se reimplanta una Carta Fundamental ya superada por la
realidad política, económica y social de la República, al amparo de cuya
imprevisión y laxitud fue posible en otras épocas la entrega del país a las
fuerzas internacionales del capitalismo y el sometimiento, el hambre y la
humillación de nuestro pueblo.
Y para hacer más evidente la burla a la ciudadanía y la prepotencia de la
arbitrariedad, ni siquiera se la reimplanta en todo su vigor como norma de
convivencia o valla del poder, sino “en tanto y en cuanto no se oponga a los
fines de la Revolución”, vale decir, en cuanto no se oponga a la voluntad
omnímoda e Incontrolada del gobierno. Jamás, en toda la historia, gobierno
alguno ha tenido el descaro de hacer semejante profesión de tiranía y
despotismo.
En lo
económico
Se han
tomado medidas tendientes a quebrantar la industria nacional, depreciar la
moneda, crear el desaliento en la inversión de capitales útiles, elevar los
precios acentuando el desequilibrio entre éstos y los salarios, provocar
sectores importantes de desocupación, que llevarán por hambre a los obreros a
someterse a la voluntad del capitalismo.
Todo ello
unido al desprestigio internacional de nuestra economía por el propio gobierno,
a la acelerada contratación de empréstitos extranjeros y a la adopción de
determinados compromisos anteriores, constituyen etapas de un plan destinado a
retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo
internacional de los resortes fundamentales de su economía.
En lo social
Se han
desconocido legítimas conquistas de los trabajadores, se ha destruido la
organización sindical —base indispensable de la paz social y del progreso del
país—, mediante la intervención a la Central Obrera y a todos los
sindicatos.
Se ha
perseguido, encarcelado y confinado a miles de trabajadores, y se los ha
privado arbitrariamente del derecho elemental de intervenir activamente en la
vida de las organizaciones a que pertenecen.
En síntesis,
desde el propio gobierno se ha realizado una acción sistemática tendiente a
destruir la organización sindical y anarquizar a los trabajadores, acción que
persigue la finalidad inconfesable de debilitar el frente social para
posibilitar el camino del sometimiento del pueblo, y con él, del sometimiento
de toda la Nación.
En las
Fuerzas Armadas
Se ha
tratado en toda forma de minar su unidad y su armonía y se han desquiciado sus
cuadros con la baja o retiro obligatorio de centenares de jefes, oficiales y
suboficiales que honraban a la institución por sus virtudes morales y su
capacidad profesional.
Al mismo
tiempo se ha obligado a muchos oficiales al desempeño de funciones civiles
incompatibles con su estado militar, creándose hacia la institución un lógico
resentimiento y desconfianza del pueblo, difícil de superar, y que es la
semilla más criminal que podía haberse sembrado para dividir y anarquizar a la
Nación.
Esto es, en
lo fundamental, el panorama trágico de las horas difíciles que vive la
República. La proliferación de conflictos sindicales, los actos diarios de
sabotaje en todo el territorio del país y el continuo descubrimiento en toda la
República de planes subversivos o actos de insurrección, denunciados por el
propio gobierno, no son (como él pretende, para encubrir su responsabilidad y
engañar a la opinión) fruto de la acción aislada de personas perturbadoras,
sino síntoma del clima de opresión y subversión en que vive la República y
expresión evidente del espíritu indomable y de la decisión del pueblo de
reconquistar su libertad.
Tan grave
estado de cosas impulsa nuestra determinación y nos decide a recoger el clamor
unánime del pueblo, antes de que la República desemboque en una lucha
fratricida que terminará por destrozarla.
El
programa del Movimiento de Recuperación Nacional
I -En lo político
· Restablecer
el Estado de derecho mediante la vigencia plena de la Constitución Nacional y
el imperio de la justicia en un ambiente de real libertad y pura democracia.
· Consolidar
la soberanía popular mediante la realización de elecciones generales en todo el
país en un plazo no mayor de 180 días, con plenas garantías para todos los
partidos políticos en el proceso electoral y preelectoral, incluida la
utilización con iguales derechos de todos los medios de expresión y difusión.
· Prescindencia
absoluta del gobierno en materia electoral y fiscalización de los comicios por
las Fuerzas Armadas.
· Libertad
efectiva y absoluta de prensa para todos los sectores de la opinión.
· Amnistía
general y derogación de todos los decretos y medidas discriminatorias dictados
por razones ideológicas o políticas.
· Libertad
de todos los presos políticos y sometimiento a la justicia competente de los
que hubiesen cometido delitos comunes.
· Reincorporación
de los empleados y obreros eliminados arbitrariamente por razones ideológicas o
políticas.
· Levantamiento
de las interdicciones a personas y empresas e intervención de la justicia en
los casos de violación de las leyes en vigor.
· Rehabilitación
de los partidos políticos privados de personería v plena libertad para la
formación de nuevas fuerzas, dentro de las normas establecidas por la
legislación vigente.
II - En
lo económico
· Revisión
de las medidas de carácter económico y financiero que pudieran lesionar los
intereses nacionales.
· Revisión
de las medidas económicas y financieras que afectan seriamente el desarrollo de
las actividades productivas.
· Restablecimiento
de la plena ocupación y adopción de medidas para contener el alza del costo de
la vida.
III - En
lo social
· Devolución
del gobierno de los sindicatos a los trabajadores y elección por los mismos de
las autoridades de la Central Obrera en un plazo de 45 días.
· Libertad
inmediata a todos los dirigentes y obreros detenidos por razones políticas o
gremiales.
· Renovación
de los convenios de trabajo, de común acuerdo entre los trabajadores y
empresarios, mediante los procedimientos determinados por la legislación
vigente al 20 de setiembre de 1955.
· Derogación
de los decretos y medidas discriminatorias que impiden a miles de obreros su
participación en la vida de los organismos gremiales.
IV - En
las Fuerzas Armadas
· Reestructuración
de las mismas con vistas a las necesidades de la defensa nacional.
· Reincorporación
de jefes, oficiales y suboficiales que poseyendo valores profesionales y
morales hayan sido dados de baja o retirados por razones políticas o
ideológicas.
· Mantenimiento
de los actuales cuadros con la única excepción que determinen los tribunales y
organismos competentes que establece la ley.
V -En el orden internacional
· Respeto
y cumplimiento de todos los convenios, pactos y compromiso internacionales
concertados por el país dentro de las normas constitucionales y legales.
· Suspensión
de la ejecución de aquellos compromisos contraídos en violación de tales
normas, a fin de que oportunamente sean considerados por las autoridades
legalmente constituidas por los órganos y procedimientos que estatuye la
Constitución Nacional.
Sosteniendo
tales principios y comprometiendo ante el pueblo de la República el fiel y
estricto cumplimiento de los objetivos señalados, el Movimiento de Recuperación
Nacional toma las armas, en defensa de la patria, decidido a pacificar la
nación por el camino de la verdadera libertad, en el respeto de la Constitución
y la Ley.
No hacemos cuestión de banderías porque luchamos por la patria que es de
todos. No nos mueve el interés de ningún hombre ni de ningún partido.
Por ello,
sin odios ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre
hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza de
conducta y pureza de intenciones, por encima de las diferencias
circunstanciales de grupos o partidos, quieren y defienden lo que no puede
dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del pueblo y la grandeza
de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y
políticamente soberana.
¡Viva la
patria!
Buenos
Aires, 9 de junio de 1956.
Penitenciaría
Nacional donde fue fusilado el General Juan José Valle
ASESINADOS Y
FUSILADOS
Entre el 9 y el 12 de junio de 1956, murieron asesinados y fusilados 31
patriotas que, al mando del Grl Juan José Valle se sublevaron
contra un gobierno ilegítimo para defender la soberanía popular, avasallada por
el gobierno militar instalado desde septiembre de 1955.
La historia comienza el 9 de junio con la detención en Florida, y su posterior
asesinato, de un grupo de implicados en la sublevación de Valle contra
el gobierno impuesto por la autodenominada "revolución libertadora".
En estos hechos, conocidos como "Operación Masacre", murieron
acribillados en los basurales de José León Suárez, en horas de la madrugada del
10 de Junio: MARIO BRIÓN, VICENTE RODRÍGUEZ, CARLOS LIZASO, NICOLÁS
CARRANZA y FRANCISCO GARIBOTTI.
Las ejecuciones de los militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan
bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de esos cinco civiles de los
basurales.
El Capitán JORGE M. COSTALES y los civiles OSVALDO
ALVEDRO, DANTE H. LUGO, CLEMENTE ROS y NORBERTO ROS, que al mando del Coronel
JOSÉ A. IRIGOYEN, pretendieron instalar en Avellaneda el comando Valle,
fueron capturados sin resistencia y asesinados en la Unidad Regional de la
Policía de Lanús en la madrugada de ese mismo día 10 de junio.
El Coronel OSCAR L. COGORNO, jefe del levantamiento en La Plata,
fue ejecutado en los primeros minutos del 11 de Junio, en el cuartel del
Regimiento 7.
El Subteniente de Reserva ALBERTO ABADÍE, herido en la refriega, es
previamente curado y al anochecer del 12 de Junio, considerado apto para el
pelotón, al cual se enfrentó en el Bosque. También murieron en manos de las
fuerzas de represión CARLOS IRIGOYEN, RAMÓN VIDELA y ROLANDO ZANETA.
El 10 de Junio, a mediodía, fueron juzgados en Campo de mayo los Coroneles
ALCIBÍADES E. CORTINEZ y RICARDO SALOMÓN IBAZETA, junto a cuatro oficiales
subalternos: DARDO N. CANO, ELOY L. CARO, JORGE L. NORIEGA y NÉSTOR M.
VIDELA.
El tribunal resolvió no se condene a muerte a los siete acusados, en primera y
en segunda instancia, pero el Almirante Isaac Francisco Rojas a
cargo del PEN- ordena por decreto el fusilamiento pasando por sobre la cosa
juzgada.
La orden se cumplió a las 3,40 de la madrugada del 11 de Junio junto a un
terraplén.
Al mismo tiempo fueron fusilados en la Escuela de Mecánica del Ejército los
cuatro suboficiales que, momentáneamente, la habían tomado: MIGUEL A.
PAOLINI, ERNESTO GARECA, ISAURO COSTA y LUIS PUGNETTI.
En la Penitenciaría Nacional (de la Av. Las Heras) se fusila a los tres
suboficiales del regimiento 2 de Palermo que intentaron tomarlo: HUGO
E. QUIROGA, LUCIANO I. ROJAS y JOSÉ M. RODRÍGUEZ.
Ese mismo 11 de Junio es ametrallado y herido de muerte frente a las
instalaciones del Automóvil Club Argentino MIGUEL ÁNGEL MAURIÑO,
quien es dejado en el Hospital Fernández, donde falleció.
El 12 de Junio se entregó el General JUAN JOSÉ VALLE, a
cambio de que cese la matanza, ante la amenaza de asesinar a un detenido
por día hasta su detención. Fue fusilado esa misma noche en la
Penitenciaría Nacional pese a que ya se había levantado Ley Marcial.
Todas estas ejecuciones se sucedieron en menos de 72 horas, en seis lugares
distintos; todas ellas estaban calificadas por el artículo 18 de la
Constitución Nacional: "...queda abolida para siempre la pena de muerte
por motivos políticos..."
En algunos casos se aplicó retroactivamente la Ley Marcial a quienes habían
sido detenidos con anterioridad a su dictado, en otros se pasó por sobre la
cosa juzgada, en otros no se tomó en cuenta el desistimiento de la acción
armada, que hacen a la primera intimación los acusados; en otros se aplicó la
Ley Marcial cuando ya no estaba en vigencia.
Se trató, en definitiva, de un vasto asesinato, arbitrario e ilegal, de allí
nacieron muchas de las tormentas que aún no se han calmado en nuestra Patria.
Hubo también mucho de simbolismo en todas estas muertes “ejemplificadoras”,
allí se nota la siniestra mano de la Masonería inglesa (aliada del jesuitismo
perverso) a la que servían muchos de los usurpadores del poder en la
“libertadora”.
El
Presidente Duerme
La noche
yace muda como un ajusticiado.
Más allá
del silencio nuevos silencios crecen.
Cien
pupilas recelan las sombras de la sombra,
velan las
bayonetas y el Presidente duerme.
La luna
se ha escondido de frío o de vergüenza
ya sobre
los gatillos los dedos se estremecen,
una
esperanza absurda se aferra a los teléfonos:
el
Presidente duerme.
El llanto
se desata frente a las altas botas.
-¡Calle,
mujer, no sea que el llanto lo despierte!
-Sólo
vengo a pedirle la vida de mi esposo.
-El
Presidente duerme.
Los
faroles desgarran el seno de la noche,
el
terraplén se apresta a sostener la muerte,
el pueblo
se desvela de angustia y de impotencia
El
Presidente duerme.
Tras de
las bocas mudas laten hondos clamores.
“Cumplan
con su deber y que ninguno tiemble
de frío
ni de miedo!”… En una alcoba tibia
el
presidente duerme.
“Viva la
Patria!”, y luego, los dedos temblorosos,
un
sargento que llora, soldados que obedecen,
veinticuatro
balazos desgarrando el silencio…
Y el
Presidente duerme.
Acres
rosas de sangre florecen en los pechos,
el rocío
mitiga las heridas aleves,
seis
hombres caen de bruces sobre la tierra helada
y el
Presidente duerme.
¡Silencio!
¡Que ninguno levante una protesta!
¡Que cese
todo llanto! ¡Que nadie se lamente!
Un
silencio compacto se adueña de la noche
Y el
Presidente duerme.
¡Oh,
callen, callen todos! ¡Callen los camaradas!
¡Callen
los estadistas, los prelados, los jueces!
¡Que el
pueblo ensangrentado se trague sus palabras!
¡El
Presidente duerme!
El pueblo
yace mudo como un ajusticiado
pero bajo
el silencio nuevos rencores crecen,
hay ojos
desvelados que acechan en la sombra…
Y el
Presidente duerme.
José Gobello
(Prisión
Nacional, mayo de 1957)
Ultima
correspondencia del General Juan José Valle
Carta a
su esposa
“Querida
mía:
Con más
sangre se ahogan los gritos de libertad. He sacrificado toda mi vida para el
país y el ejército, y hoy la cierran con una alevosa injusticia.
Sé serena
y fuerte. Dios te ayudará y yo desde el más allá seguiré velando por ustedes.
No te avergüences nunca de la muerte de tu esposo, pues la causa por la que he
luchado es la más humana y justa: la del Pueblo de mi Patria.
Cuida
mucha a Susanita, y que después de este amargo trance encuentren resignación y
mucha felicidad. Tenemos muy buenos amigos; confía en ellos, yo les he pedido
que te ayuden.
Muchas
cosas tendría que decirte pero las sintetizo en una sola; me has hecho muy
feliz y por ello me voy de la vida con esa serenidad que me has sabido inspirar
siempre. Despídeme de todos: de tu mamá que tan buena ha sido conmigo. Te deseo
mucha resignación. Sé fuerte y continúa la vida con mi recuerdo y con la frente
alta, pues de nada debemos avergonzarnos.
Hoy se
difama la honra y el honor; pero yo he procedido siempre con integridad. Solo
pienso, que no terminamos nuestra obra en común: la felicidad de nuestra
querida hija. A ti te queda el hacerlo. Sé fuerte para ello. Y por eso debes
hacer frente a la vida con entereza y mucha confianza en tus fuerzas, que las
sé muchas.
No me dan
tiempo ni siquiera a despedirme de ti con un gran beso. Aquí te lo envío. Pongo
en él mi corazón, que ha sido siempre de mi mujercita querida. En los últimos
momentos no quiero tener amargura con los hombres que se olvidan de todo lo que
es humano.
Mi
viejita, perdóname este final de nuestra vida. Pido a Dios que te reconforte
pronto para seguir luchando por nuestra hija y por vos misma. Un tropel de
emocionadas palabras son las de mi despedida definitiva. Que Dios te proteja y
en la resignación encuentres alivio a esta tortura. Besos y besos de tu Juanjo.
Adiós mi amor”.
Juan José
Al
presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu
"Dentro
de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado.
Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que
un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los
únicos responsables de lo acaecido.
Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y
sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar
la treta.
Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las
ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el
movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales
comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han
querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada
por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las
investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios
y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y
monstruosa ola de asesinatos.
Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a
través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del
pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos
sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror
que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier
rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y
sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho,
ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.
La palabra "monstruos" brota incontenida de cada argentino a cada
paso que da.
Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un
gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la
indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino
esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y
que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó
por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las
guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos
procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de
Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos
la justicia y la libertad del 95 de los argentinos, amordazados, sin prensa,
sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin
nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.
Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus
más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay
memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el
libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de
la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de
nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el
odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días
contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente.
Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero.
Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que
tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.
Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis
asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo
humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías
privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama
revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable.
Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y
ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y
lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para
unir a los argentinos.