viernes, 7 de diciembre de 2012

DOCUMENTOS DE LA SEGUNDA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA



Discurso pronunciado por la Exma. Sra. Presidente de la Nación, doña María Estela Martínez de Perón desde el balcón histórico de la Casa de Gobierno, con motivo de la celebración del Día de la Lealtad.


Buenos Aires, 17 de octubre de 1975.





Compañeros:

Les voy a pedir un minuto de silencio, en memoria del Teniente General Perón y Eva Perón.

Muchas gracias.

Muchas gracias por esta expresión de cariño que llevaré grabada eternamente en lo más profundo de mi corazón, porque proviene de lo mejor que tenemos: el Pueblo.

Compañeros:

Hoy hace exactamente treinta años, el pueblo cambió de rumbo la historia argentina.

Porque el Coronel Perón, en aquel 17 de octubre de 1945, en esa epopeya memorable, gestó el Movimiento Nacional Justicialista.

Nadie sospechaba que los descamisados podrían salir a ganar la calle para gritar el nuevo nombre de la esperanza: el nombre del General Perón.

Pero ese día llegó, como llegó también el día de hoy.

Se inició entonces, una nueva etapa de la vida cívica argentina, con la participación protagónica del pueblo.

Desde entonces nuestras banderas se alzaron -sostenidas por la mayoría peronista-, sobre todos los continentes del país. A su sombra, y con su empuje, se fue realizando una auténtica revolución, que transformó los cimientos de la Nación.

PAUSA PARA LA REFLEXIÓN Y LA AUTOCRÍTICA:

Hoy, a tres décadas del memorable pronunciamiento popular, hacemos la pausa propicia para la reflexión serena y la autocrítica constructiva.

Desde entonces, el peronismo, en la legalidad o en la proscripción, siempre estuvo presente en la vida nacional, como su más poderosa fuerza política.

Ello indica compañeros que su doctrina y sus banderas interpretan el pensamiento de las grandes mayorías argentinas.

Hace apenas dos años, siete millones de votos se han pronunciado en el país por la doctrina de nuestra Revolución en Paz.

Una Revolución en Paz no es corta ni fácil.

Esta idea de la Revolución en Paz puede discutirse como teoría o puede fracasar en los hechos. Lo que no puede hacerse es ignorarla o falsearla, cuando se ha convertido en mandato por la libre decisión del pueblo.

El devenir nos exige ajustar nuestras banderas de Justicia, Independencia y Soberanía, a la nueva sociedad que el progreso y la evolución están construyendo en el mundo y en nuestra Patria.

Somos un movimiento de masas, con inspiración humana y cristiana, por eso mismo asumimos la continuidad de los valores sagrados de la Tradición Nacional.

La misma sangre patriota:

Por las venas de peronismo corren las mismas sangres de los hombres y mujeres que hicieron la patria entregándolo todo, sin pedir nada.

Debemos afrontar las exigencias de la hora. Vamos a expresar nuestras banderas en términos del diálogo y convivencia. De unidad y cohesión nacional. De Democracia y de Derecho.

Concretaremos así, la síntesis del pensamiento y la voluntad de los argentinos, siguiendo el proyecto y la filosofía del General Perón.

Este breve periodo de descanso que he tomado para reponer fuerzas, ha sido también tiempo de meditación para una toma de conciencia efectiva del pasado inmediato, del presente acuciante y del futuro triunfante.

Continuaremos el diálogo con todos los sectores representativos de la vida nacional. 

Ello permitirá que las medidas que se adopten, con el conocimiento de las diversas opiniones, tengan la efectividad que el pluralismo político que hemos profesado y respetado, genera en toda democracia.

Un deber inexcusable: luchar contra la subversión.

La base es considerar un deber inexcusable de todo argentino, la lucha contra la subversión, la violencia, y el terrorismo.

Esta lucha debe ser sin distingos de ninguna clase, en todas sus expresiones y con un solo fin, que es erradicar la reacción terrorista definitivamente, y a todos aquellos que se quieren encaramar en el poder, usando la camiseta peronista.

La subversión ataca, antes que nada al gobierno peronista, al que quiere desalojar del poder. Pretende también provocar una subversión sediciosa desde arriba para luchar así, en un mismo terreno de ilegitimidad, porque aquí, el único heredero es el pueblo peronista.

Combatiremos con decisión todos los grandes males que a diario atentan contra la nacionalidad: desde la guerrilla hasta la inmoralidad.

No dejaremos sector sin atacar ni corregir. Afrontaremos nuestra responsabilidad, sin titubeos ni declinaciones.

Dentro del marco de la ley y del respeto, haremos efectivo el pensamiento del Teniente General Perón, nuestro líder, cuando dijo que “por sobre todo, debe hermanarnos la condición de argentinos”, cualquiera fuere la militancia política, con la sola excepción de quiénes enrolados en el terrorismo, se excluyen de la convivencia civilizada de la paz, y del orden, con la pretensión de arrastrarnos al caos y de algunos idiotas útiles que se prestan para que así sea.

Es por ello que invito al pueblo argentino a participar en esta responsabilidad colectiva para reconstruir el país, se nos exige rectificar errores.

Nos preguntamos: ¿quiénes están exentos de ellos?

El que sea capaz de decirlo que arroje la primera piedra.

DEFENDER LOS SALARIOS:

Se nos acusa de tomar medidas demagógicas. Y apenas hace dos días las áreas competentes del Gobierno Nacional, juntamente con la Confederación General del Trabajo, interpretando fiel y responsablemente la Doctrina Peronista, resolvieron que lo más importante para los trabajadores es la defensa del poder adquisitivo de los salarios.

Para ello es necesario impedir que los precios sigan subiendo por el ascensor y los salarios por la escalera, como decía el General Perón.

Por eso, sobre todas las cosas, acentuaremos la lucha sin pausa contra el terrorismo económico, aliado y socio de la subversión.

Hace treinta años el pueblo se volcó en esta plaza en una jornada de lucha, no para pedir un aumento de salarios, sino para rescatar a un líder que le había abierto las puertas hacia su propia dignidad, hacia su condición de dueño y artífice de su propio destino, hacia la verdadera y propia libertad.

Esto y no otra cosa salimos a defender en 1945.

Esto y no otra cosa continuaremos defendiendo cada 17 de octubre.

Pido al pueblo peronista especial énfasis en el cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Tenemos que recorrer todavía un camino muy arduo y es deber de todos hacerlo solidariamente unidos.

A los dirigentes peronistas les exhorto a obrar con sensatez y disciplina. Les recuerdo que nuestro principal deber es mantener la unidad de nuestra fuerza e impedir que nada ni nadie pueda destruir el Movimiento Nacional Justicialista.

Reitero que el Partido Justicialista se va a reorganizar libre y democráticamente, acatando las decisiones de las bases.

No habrá en la reorganización ni hijos ni entenados, y el afiliado será el único juez de los méritos y los títulos de quienes se postulen para dirigentes.

LAS FUERZAS ARMADAS Y EL JUSTICIALISMO:

Expreso la solidaridad del Movimiento Nacional Justicialista con las Fuerzas Armadas y de seguridad, en esta lucha decidida contra la delincuencia subversiva.

Sus muertos, son nuestros muertos y son el testimonio de que jamás traicionaremos nuestros destinos.

A las fuerzas empresarias les exhorto a armonizar sus legítimos intereses con las necesidades de la coyuntura económica y social, con la convicción de que la grandeza del país es un objetivo comunitario de primer orden.

En medio de la recesión mundial, la argentina quiere seguir creciendo sin renunciar nunca al pleno empleo y manteniendo el principio de su independencia económica.

A todos les pido, en nombre del General Perón –que tantas veces habló desde esta histórica plaza de mayo-, productividad, trabajo y disciplina social, en un clima de paz y respeto a los derechos y a la personalidad de cada uno.

RESTAURAR EL ORDEN SOCIAL

Apoyados en la restauración de este orden social, dinamizaremos la economía para ponerla al servicio del pueblo del país.

Con estas palabras, que traducen el pensamiento del General Perón, expresadas tantas veces –como dije recién-, en sus discursos magistrales y en las cátedras que dictara-, renuevo las esperanzas que encendieron la vida de Eva Perón, la gran heroína del 17 de octubre, y entiendo así haber concretado el homenaje que merece esta celebración.

Ellos vivieron para la Patria y para su Pueblo. Vivamos también nosotros para la patria y para el pueblo, que tanto se lo merece.

A los compañeros presentes, les repito mi cariño, mi solidaridad de todas las horas, y les prometo mantener en alto nuestras banderas.

Los abrazo con el cariño más enorme y más profundo, y les digo a todos, en este momento tan importante y tan grande para los peronistas: ¡Señor Dios, bendice al pueblo! Y yo los saludos diciendo ¡Presente, mi General!

Les pido por favor, como es norma de nuestras filas, que nos retiremos tranquilos, en paz y en orden, como siempre lo hemos hecho, dando ejemplo justicialista.

Muchas gracias.

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