jueves, 6 de noviembre de 2008

Otro sermón del Padre Castellani




LOS SEUDO PROFETAS

En este sermón el Padre Castellani alude a los seudoprofeta. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces. Mt 7, IS. Si alguno viene a vosotros y no lleva esa doctrina, no le recibáis en casa ni le saludéis, pues el que le saluda comunica en sus malas obras. 2Jn 10. Carísimos, no creáis a cualquier espíritu, sino examinad los espíritus si son de Dios, porque muchos seudoprofetas han salido (a escena) en el mundo. I Jn 4, 1. Ojo a los perros, guardaos de los malos obreros, cuidado con la mutilación. Flp 3, 2. Si se alzare en medio de ti un profeta o un soñador que te anuncia una señal o un prodigio, aunque se cumpliese la señal o el prodigio de que te habló, diciendo: vamos tras de otros dioses, dioses que tú no conoces, y sirvámosles, no escuches las palabras de ese profeta o ese soñador. Dt 13, 1-3.

Evita las profanas y vanas parlerías, que conducen a una mayor impiedad, y su palabra cunde como gangrena, 2 Tim 2, 16. ¡Ay de ellos, que han seguido la senda de Caín y se dejaron seducir del error de Balaám por la recompensa, y perecieron en la rebelión de Coré! Jds 11. No os dejéis llevar de doctrinas varias y extrañas; porque es mejor fortalecer el corazón con la gracia que con viandas, de las que ningún provecho sacarán los que a ellas se apagaron. Heb 13, 9. Y aun todo lo tengo por pérdida a causa del sublime conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor todo lo sacrifiqué y lo tengo por basura, con tal de ganar a Cristo. Flp 3, 8. Con fe y buena conciencia. Algunos que la perdieron naufragaron en la fe. 1Tim 1, 19. Caminábais bien. ¿Quién os ha impedido obedecer a la verdad? Cal 5, 7. Así dice Yavé: Haced alto en los caminos y ved, preguntad por las sendas antiguas: ¿Es ésta la senda buena? Pues seguidla, y hallaréis reposo para vuestras almas. Jere, 16. Para que ya no seamos niños, que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el juego engañoso de los hombres, que para seducir emplean astutamente los artificios del error. Ef 4, 14.

Que siempre están aprendiendo, sin lograr jamás llegar al conocimiento de la verdad. 2 Tim 3, 7.


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